Sunday, July 09, 2006

Carola, mi cuñada

Me llamo Carlos, estoy casado desde hace 8 años con Marta, tenemos 3 chicos, llevamos una buena vida de casados, todo bien sin problemas mas alla de los cotidianos, tengo 29 años Marta 28.

Un viernes en la tarde mis padres que viven solos en el campo, nos invitaron a pasar el fin de semana con ellos, a mi me era imposible ir, asi que Marta decidio ir con los chicos, yo iria recien el domingo para pasar la tarde y regresar con ellos.

Se fueron como a las 16, yo segui con mis obligaciones, cuando salia de mi oficina me sono el celular, ya llegaron pense, no era mi cuñada, una hermana de Marta de nombre Carola, habia venido al medico, tenia turno el sabado a las 12,oo por lo que vino a visitarnos, le pregunte donde estaba dijo:estoy en la puerta de tu casa, me canse de tocar el timbre, le explique que Marta y los chicos se havian ido de viaje, pero que en 20 minutos yo estaba llegando que esperase, espero dijo.

Sin perdida de tiempo, llegue, Carola estaba como dijo en la puerta, es la menor de las hermanas 22 años casada hace menos de un año, nos saludamos le toque su panza, le pregunte como estaba, mientras pasabamos, pidiendole que se pusiese comoda el calor era insoportable, puse el A.A. le pregunte si desaba comer o tomar algo, me dijo tomar algo fresco por que se moria de sed. Le lleve su bolso al dormitorio de mi hija, le dije que se de un baño para que se le pasase el calor, eso hare dijo y se metio al baño.

Yo me diriji a mi dormitorio a sacarme la ropa de calle, ponerme algo liviano y fresco, regrese a la cocina a ver lo que habia de comida, yo no tenia pensado comer en casa por eso no me dejaron casi nada, en esos menesteres estaba cuando regreso Carola ya mas comoda, preguntando en que podia ayudarme. En nada conteste, y le pregunte si deseaba salir a comer conmigo o que pidiesemos comida a algun lugar, sin dudar me dijo que ya se habia puesto la ropa de entrecasa y no deseaba cambiarse, asi encargamos la comida para estar mas comodos, nos sentamos en el living, y comenzaron las consabidas preguntas sobre la familia de ambos sobre nuestras situaciones.

Llego la comida y nos aprestamos a ese menester, nuestra charla casi intrandescente continuo, ella no acepto que lavase yo nada lo haria ella, me quede en la mesa fumando mientras Carola acomodaba y lavaba, la tenia de espaldas, notando su transformacion de adolecente a mujer en ese casi año, habia rellenado su trasero sus senos estaban mucho mas grandes producto de su embarazo proximo, me habia dicho que estaba de 71/2 meses, y que todo marchaba 10 puntos.

Como, hacia tanto calor yo le pregunte si no le molestaba si me sacaba mi remera, no para nada contesto. Le pregunte como marchaba su relacion con su esposo, luego de un largo tiempo contesto que no como ella deseaba, por que pregunte, es que Mario es tan considerado que desde los 6meses de embarazo no deseaba hacerle el amor, alo que a continuacion hizo una broma diciendome que si yo me hubiese demorado mas en regresar hubiese buscado quien desease estar con una panzona,jejejejejeje de los dos.

Por su estado no cerraba sus piernas al sentarse, cosa que me permitia ver mas de lo que hubiese querido, me dijo que si me molestaba que se pusiese el camison que era mas fresco y comodo para seguir charlando, no para nada dije y pensando que seria mas largo y amplio, su regreso de camison fue una doble sorpresa para mi era mas corto y mas ajustado lo que debido a su embarazo casi no llegaba a su entrepierna y al ser mas ajustado marcaba mas sus tetas (sin nada) pegandosele a su relleno trasero, hundiendosele en su divisoria posterior.

No termino de sentarse y pregunto si podia hacerme una pregunta intima, le dije que la hiciese y yo veria si la contestaba, hasta que tiempo del embarazo hicieron el amor con Marta, pregunto. Yo conteste que hasta 15 dias antes del parto (cosa que es cierto) que lo haciamos con sumo cuidado, se puso su mano en los ojos y comenzo a llorar, me acerque a consolarla, Carola sostenia que su marido habia perdido interes en ella, le explicaba que no era asi que ahora estaba mas linda que cuando se caso, me abrazo presionandome sus tetas en mi pecho, yo acariciaba su cabeza, hasta que se separo un poco lo suficiente como para quedar cara a cara nos dimos un beso en la boca.

Eso fue abrir un dique de deseo mutuo, nos fundimos nuestras bocas mientras nuestras manos exploraban territorios enemigos (enemigos?) mi mano hacia sus tetas, y la suya a mi miembro que ya estaba en condiciones de comenzar un ataque, cuando meti mi mano por dentro de su tanga, y solo toque su concha, note lo humeda, pero eso fue solo un instante por que fue un gemido ahogado y mi mano quedo mojada con su orgasmo, con solo tacto, segui jugando con mis dedos en su vagina, cuando me dijo que deseaba que la cojiese, con "sumo cuidado" como tu sabes.

Le dije que vayamos al dormitorio a la cama me dijo que deseaba que sea yaaaaaaaa ahoraaaaaa y aquiiiiiiiiii, la acomode en el sillon le baje su tanga, mi miembro estaba listo, para tan importante mision solidaria, se la puse en sus labios vaginales, cuando Carola realizo un arqueamiento de pelvis hacia arriba metiendose sola media verga, acompañando ese movimiento con un casi haullido de placer, la otra mitad me correspondia meterla a mi, cosa que hice, cuando estaba toda mi pija alojada en su concha comence al mete y saca mientras pedia mas y mas mordiendose sus labios me demostraba su gozo a compañados de casi estertores orgasmicos, hasta que me comence a vaciar dentro suyo, cosa que no desaprovecho para regalarme un orgasmo final, conjunto, asi quedamos uno al lado del otro por un rato, cuando nos separamos, salio corriendo metiendose al baño. Quede con una angustia tremenda, pensando que me habia aprovechado de mi cuñada embarazada, bastante mal me encontraba, cuando Carola salio del baño completamente desnuda, con una sonrisa me extendio una mano y me dijo; creo haber escuchado una invitacion a estar en la cama mas comoda, decidi aceptar esa comodidad. Te espero, tenemos toda una noche para estar mas comodos.

Cosa que ocurrio.

Queda una noche para contar si te gusto lo que hasta aqui sucedio escribanme:

armadoestoy@hotmail.com


penetracion23@latinmail.com



Este relato es parte de la seccion de embarazadas de Sexycuentos.com

Wednesday, July 05, 2006

Blanca y radiante

- ... yo os declaro, marido y mujer - y con una benévola sonrisa en la boca, el sacerdote se dirigió al novio - Puedes besar a la novia.

La iglesia se llenó de un rumor de voces y risas. La boda había terminado y todo había sido precioso. digno de un cuento de hadas. La novia estaba radiante. Su vestido blanco llenaba cualquier habitación por la que pasaba. Su maravilloso cabello rubio, recogido en un gracioso topo y coronado con un pequeño adorno de flores blancas hacía juego con el resto de su vestuario. La falda, a pesar de llegar hasta los pies e ir barriendo allá por donde pasaba, dejaba entrever al caminar sus tobillos, cubiertos por unas medias blancas, y rematados con unas exageradamente incómodos pero hermosos zapatos blancos de tacón. Mientras los novios se besaban, los padrinos aplaudían sin hacer demasiado ruido, al igual que gran parte de los invitados a la ceremonia. La madrina, hermana de la novia, llevaba un ceñido traje rojo que insinuaba gran parte de su exuberante cuerpo, llenando de envidia a las mujeres y de deseo a todos los hombres allí presentes.

Tardaron alrededor de una hora en acabar con todas las obligaciones siguientes. Las fotos con la familia y amigos, la procesión de felicitaciones, tanto sinceras como de compromiso, las bromas de los amigos, más fotos, más felicitaciones, y así hasta que por fin llegaron al salón del hotel donde iban a celebrar la cena para festejar el magno acontecimiento.

La celebración transcurría por los caminos acostumbrados. Los camareros iban y venían, trayendo y retirando platos y bebidas al ritmo que marcaba la gula de los invitados. Llegó el momento de la tarta y los novios usaron para cortarla una espada de estilo oriental que los amigos les habían regalado. Fue también ese el momento que las amigas de la novia eligieron para quitarle la liga de las medias, haciendo un corrillo para que nadie viera más de lo que su imaginación le permitiera, y la cortaron en trocitos, al igual que la corbata del novio, que sufrió el mismo destino, y que después colocaron en una bandeja y fueron vendiendo entre los invitados, recogiendo al final unas cien mil pesetas, cantidad más que considerable, y cuyo destino era, naturalmente, conseguir que el viaje de los novios fuera disfrutado más aún por estos, si eso era posible.

Acabada la procesión de comida, comenzó el baile y la fiesta. Los diligentes camareros apartaron todas las mesas del centro del salón, y en la improvisada pista de baile los novios comenzaron a moverse al ritmo del vals. Poco a poco fueron sumándose parejas hasta que la mayoría de los invitados se encontraron bailando un poco de todos los ritmos de bailes de salón conocidos y por conocer. Desde el pasodoble hasta el twist, pasando por la lambada y el merengue.

La noche era joven. Los amigos de los novios no pensaban dejarlos dormir y tenían la firme intención de alargar la fiesta hasta el amanecer. Incluso algunas de las personas de más edad de la fiesta daban ánimos y lecciones de baile a los más jóvenes, sacando fuerzas de donde nadie podía imaginarse en personas de esa edad.

Después de una implorante mirada de la novia a su hermana, las dos salieron del salón en dirección a la habitación donde se suponía que los novios debían de pasar la noche. Una vez allí, y después de haber pasado ambas por los lavabos de la habitación, por riguroso turno, eso sí, se tumbaron sobre la cama y se quitaron los zapatos que llevaban ya varias horas martirizando a sus sufridos pies.

- ¡Dios mío, Luisa! Esto es aún más agotador de lo que me había imaginado. No sé si voy a tener fuerzas para volver a levantarme. El vestido de novia me asfixia, el liguero me aprieta, los zapatos me están matando, y esos locos de nuestros amigos siguen queriendo fiesta hasta el amanecer. He bailado hasta con hombres que no había visto en mi vida, y algunos de ellos incluso me han metido mano. Mi recién estrenado marido está como ausente, tengo veinticuatro años y apenas puedo mantenerme en pié... y se supone que este tiene que ser el día más feliz de mi vida.

- No te preocupes hermanita. Todo eso es normal. Yo tengo dos años menos que tú y tampoco puedo seguir ya. Entre los nervios y el cansancio, estoy para meterme en cama y no levantarme en una semana.

Realizando un enorme esfuerzo, Luisa se incorporó y ayudó a hacer lo mismo a su hermana Eva. Se colocó detrás e ella, arrodillada en la cama, y comenzó a realizarle un reconfortante masaje en los hombros.

- ¡Hummmm! Que agradable. Gracias, Luisa. Me estaba haciendo falta algo así.

- Relájate y deja que los nervios y el cansancio desaparezcan de tu cabeza. Vamos a estar aquí unos minutos descansando.

- Pero abajo nos están esperando...

- No te preocupes. Nadie nos echará de menos al menos durante otra media hora. Cierra los ojos y relájate.

Eva siguió las instrucciones de su hermana. Intentó olvidarse del mundo, de la fiesta, de su novio, ya marido, del cansancio...

- Eso es. Relájate y descansa. Concéntrate solo en el sonido de mi voz, y verás como todos los nervios desaparecen por completo. Relaja los músculos, la cabeza... no pienses en nada y relájate...

Eva notaba como todo desaparecía de su mente excepto la voz de su Laura. Era una sensación maravillosa. Probablemente nunca hubiera podido relajarse tanto si fuera otra persona la que estuviera con ella, pero confiaba en su hermana más que en cualquier otra persona del mundo. Se abandonó completamente a ella.

- Relájate sin miedo... no pienses más que en mi voz... nada es más importante que mi voz...

No, nada era más importante que su voz. La mente de Eva se iba fijando más y más en la voz de Laura. Su relajación era casi absoluta. El cansancio de todo el día la había agotado hasta el punto de hacerla extremadamente sensible a las sugestiones.

- ... relajada... te sientes como flotando entre nubes... tranquila... relajada... muy relajada...

Sí, relajada, muy relajada. Así se sentía Eva.

- ... tan relajada que te está entrando sueño... mucho sueño...

Dormir. Solo sentía ganas de dormir. Sabía que no debía de dormirse porque abajo la estaba esperando mucha gente, pero tenía unas enormes ganas de dormir. Su hermana le decía que se durmiera, y no podía evitar sentir sueño...

- ... mucho sueño... muy relajada...

La oscuridad se apoderaba de su mente. Se sentía completamente abandonada a su hermana. Pensar erademasiado fatigoso, y solo quería dormir.

- ... dormir...

- ... y ¡Tres!

Eva abrió los ojos de repente. Durante unos segundos no supo donde estaba, hasta que vio la sonriente cara de su hermana. Estaban en la habitación del hotel y habían subido allí para descansar un rato.

- ¿Me he dormido?

- Solo un rato. ¿Como te encuentras?

Antes de contestar movió sus hombros para comprobar si el cansancio seguía allí. Nada. No había dolor, ni cansancio. Nada de nada.

- Me siento estupendamente. Tu masaje me ha sentado de maravilla. Ya no me duelen los hombros, ni tengo los músculos agarrotados. Y además apenas me siento cansada. ¿Como lo has hecho?

- ¿Recuerdas aquellos cursos de psicología a los que me apunté el año pasado? En uno de ellos me enseñaron a hipnotizar. Creo que soy una buena alumna.

- ¿Me has hipnotizado? - había un cierto tono de incredulidad y de burla en su voz - Venga hermanita, seamos serias.

- ¿No te lo crees?

Laura no parecía molesta con la incredulidad de su hermana. Más bien estaba divertida.

- No se puede hipnotizar a la gente en tan poco tiempo. Lo leí en un libro una vez. Necesitas varias horas para conseguir que alguien sea hipnotizado.

- En efecto, pero eso es cuando la persona conserva todas sus facultades. Tu estabas muy cansada esta noche, y tan solo querías dormir. Inconscientemente, tu mente quería descansar, relajarse después del agotador día que has pasado, y así ha sido más fácil.

En tan solo unos minutos he conseguido ponerte en trance, cuando normalmente se necesitan horas para hacerlo.

- Creo que has bebido demasiado esta noche. Y además, ya va siendo hora de que volvamos a la fiesta.

Cogió uno de sus zapatos y comenzó a colocárselo en el pié.

- ¡Duérmete, Eva!

Su cabeza cayó hacia adelante como si de una marioneta se tratara, mientras el zapato apenas hizo ruido al caer al enmoquetado suelo de la habitación.

- Estás dormida hermanita. Completamente dormida y relajada. Ya no sientes el cansancio. Tu cuerpo está completamente relajado y tranquilo. Tu mente no piensa en nada... en nada que yo no quiera que piense. Sigue poniéndote los zapatos, pero póntelos al revés.

Con los ojos cerrados, tanteando, Eva siguió las instrucciones de su hermana.

- Ahora, cuando cuente tres, abrirás los ojos. Uno, dos, ¡tres!

Con la ya familiar sensación de abandono de antes, los ojos de Eva miraron durante un instante a su hermana.

- ¿Me he vuelto a dormir?

- Mas o menos.

- No es posible. ¿Que me has hecho?

- Ya te lo he dicho antes. Te he hipnotizado.

- ¡Venga ya! Deja de decir tonterías.

- Muy bien, como quieras. ¿Nos vamos?

Eva se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta, pero cuando apenas había dado dos pasos una expresión de dolor inundó su rostro.

- ¡Ouch! Como me duelen los zapatos.

- ¿Has probado en ponértelos en el pié que corresponde a cada uno?

- ¿en el pie...? ¡Pero que tonta soy! Me los he puesto al revés.

Volvió hacia la cama y se sentó en ella. Se quitó rápidamente los zapatos y se los colocó de nuevo, pero esta vez correctamente. Se levantó y se dirigió hacia la puerta. Laura bajó de la cama. Seguía descalza. Sus pies apenas estaban cubiertos por el negro velo de las medias que llevaba, pero no sintió frío, puesto que toda la habitación estaba cubierta por una mullida moqueta. Con una perversa sonrisa en los labios, miró como su hermana cogía el pomo de la puerta para abrirla.

- ¡Duérmete, Eva!

Aún con la mano sobre la puerta, la cabeza de Eva volvió a caer hacia delante. Increíblemente, mantuvo el equilibrio aún cuando su mano se deslizó sin fuerzas hacia su costado.

- Cuando te diga, abrirás los ojos, pero seguirás dormida. Vendrás hacia la cama y volverás a sentarte en ella. Te quitarás los zapatos, y entonces volverás a cerrar los ojos y a esperar mis instrucciones. ¡Ahora!

Tal y como su hermana le había ordenado, abrió los ojos. Tenía una inexpresiva mirada mientras se dirigía hacia la cama. Se sentó y se quitó los zapatos. Una vez finalizado el trabajo, cerró los ojos y su cabeza cayó de nuevo sobre su pecho.

Laura se acercó a ella y comenzó a hablarle mientras con las manos le quitaba el precioso tocado con flores que había sobre su pelo.

- Eres mía, Eva. Mientras estés dormida harás todo lo que yo te diga y ni siquiera sabrás que lo estás haciendo. Pero cuando despiertes también seguirás en mi poder. Cuando te diga que despiertes, lo harás, pero no podrás salir de esta habitación sin mi permiso. Harás todo cuanto yo te diga, sin dudar, sin rechistar, sin pensar. No pondrás pegas a ninguna de mis ordenes. Seguirás siendo tú misma, pero sin voluntad para incumplir mis mandatos. Ahora, háblame. ¿Has entendido mis órdenes?
Lacónicamente, la respuesta de Eva casi resbaló de sus labios.

- Sí.

- ¿Que es lo que harás cuando despiertes?

- Todo cuanto me digas.

- ¿Hay algo que no harías por mí si yo te lo pidiera?

- No

- Muy bien, Eva. Abre tus ojos, ¡ahora!

De nuevo la sensación de abandono. De nuevo la inquisitiva mirada sobre su hermana, aunque en esta ocasión, una breve sombra de enfado cruzó por sus ojos.

- ¿Que me estas haciendo?

- ¿Todavía no crees que te haya hipnotizado?

Inquieta, miró a su alrededor. Miró la puerta intentando recordar. Miró hacia el suelo, hacia sus zapatos, inertes sobre la moqueta, lejos de sus pies donde recordaba perfectamente haberlos colocado. Levantó los ojos hacia su hermana.

- Sí. Creo que me has hecho algo. Pero si es una broma, ya está bien. Es suficiente. Ahora vayamos abajo. Hay gente esperándonos.

Se levantó de la cama y comenzó a caminar. Nerviosa, ni siquiera se acordó de los zapatos. Sintió la mullida moqueta a través de la suavidad de las medias blancas que cubrían sus pies.

- ¡Siéntate!

Sin poder evitar hacerlo, volvió sobre sus pasos y se sentó de nuevo en la cama. Una vez allí, miró de nuevo a los ojos de su hermana, implorando.

-¿Porqué me haces esto?

- Lo hago por tu bien. Hay alguien a quien quiero presentarte. Alguien a quien tú ya conoces, pero que probablemente habrás olvidado. Alguien a quien hiciste daño una vez, y ahora quiere felicitarte por tu boda.

Sin poder creer lo que estaba oyendo, dirigió su mirada hacia donde señalaba su hermana, hacia la puerta del cuarto de baño. Un hombre la estaba observando desde allí. Un hombre al que ella conocía.

- ¡¿Nacho!? ¿Que estás haciendo aquí?

Nacho había sido novio suyo hacia un par de años. Habían pasado buenos ratos juntos, pero ella decidió dejarle por otro, precisamente el hombre con el que acababa de casarse. Nacho había intentado hablar con ella en algunas ocasiones, pero tan solo en una pudo hacerlo, y ella no le dijo cosas agradables. Rompieron del todo sin posibilidad de reconciliación, y no quedaron como buenos amigos precisamente.

Eva comenzaba a sospechar que estaba teniendo un mal sueño. Mas bien una pesadilla. Aquello no tenía mucho sentido. Su hermana decía haberla hipnotizado, y a pesar de que no acababa de creérselo, la verdad es que había estado haciendo algunas tonterías durante los últimos minutos. Y ahora, Nacho aparecía en su habitación saliendo del cuarto de baño. Ella había entrado allí apenas unos minutos antes y no había nadie. ¿Por donde había entrado? ¿Y cuando?

Intentando conseguir alguna respuesta a sus no formuladas preguntas, volvió la mirada hacia Eva, solo para ver con total incredulidad como su hermana estaba en el suelo, descalza, arrodillada, con la cabeza y los brazos en el suelo, en posición de total humillación, casi de adoración, hacia Nacho.

- He hecho todo lo que me habías dicho, amo. La he traído aquí, y la he hipnotizado para ti. ¿Estas contento, amo? ¿Lo he hecho bien?

Por primera vez, Nacho dejó oír su voz.

- Lo has hecho muy bien, Laura. Tu amo está contento. Te has ganado una recompensa. Levántate.

Agilmente, Laura se levantó del suelo y se acercó a su "amo". Nacho la cogió por la cintura y la besó apasionadamente, aunque ni siquiera con la mitad de pasión con la que ella le devolvió el beso. Mientras se fundían en aquel inesperado abrazo, la mano de Nacho bajó hasta el trasero de Laura y comenzó a sobárselo sin el menor pudor. Ella dirigió sus manos hacia su falda y repentinamente se levantó el vestido, dejando a la vista sus bragas negras de encaje, su excitante liguero, también negro, y, allá donde sus bragas no llegaban a cubrir, sus hermosas y prietas nalgas, y casi acariciando la mano de Nacho, la dirigió hacia ellas guiándole y ayudándole a manosearlas.

Eva mantenía los ojos fijos en su hermana. Jamás la había visto actuar así. Parecía adorar a Nacho. Disfrutaba de sus caricias más que él mismo. Había verdadera pasión en sus ojos y en sus actos. Le ofrecía su cuerpo como si fuera una mujerzuela y parecía gustarle que ella estuviera delante, mirándolos.

Sin dejar de asombrarse por el comportamiento de su hermana, sintió la fría mirada de Nacho sobre ella.

- Hola Eva. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Su cínica sonrisa parecía más una mueca que una demostración de alegría. Sus ojos la perforaban con la mirada.

Durante todo el tiempo que estuvieron juntos, ella jamás le dejó que la tocara. La verdad es que no fue más que un juguete en sus manos. Salió con él para pasar el rato, para reírse a sus espaldas con sus amigas. Nunca se lo tomó en serio. Cuando descubrió que su relación sí que era importante para él, pensó en dejarlo, pero le agradaba la idea de tener a un hombre a sus pies como un perrito faldero. Pero cuando él mostró su lado más posesivo, decidió acabar con el juego y abandonarle.

- ¡Saluda al amo, zorra!

La voz de su hermana la sacó de sus pensamientos. No tenía nada que decir, y desde luego, no pensaba saludar a Nacho, pero por algún motivo, lo hizo.

- Hola Nacho.

- Estás muy guapa con ese vestido. Yo soñaba que algún día lo llevarías para mi.

- Lo nuestro fue un error desde el principio. No había amor en nuestra relación. Nunca debimos...

- ¿Amor? ¿Dices que no hubo amor? - la voz de Nacho sonaba enfurecida - Eres la única mujer a la que he amado de verdad en toda mi vida. Cuando me dejaste pensé que no podría seguir viviendo. Nada tenía sentido para mí. Me volví violento, hosco y pendenciero. Perdí a mis amigos, mi trabajo y mi dignidad. ¿Y dices que no hubo amor?

- ¡Yo no te amaba!

Eva comenzó a sollozar.

- ¿Y porqué me lo hiciste creer? Si me lo hubieras dicho desde el principio yo lo hubiera comprendido. Pero me hiciste pasar los días más felices de mi vida para después abandonarme. ¿Porqué?

No podía contestar. Sus palabras estaban llenas de razón, además de odio. Su silencio fue largo y expresivo, tan solo roto por la voz de Laura.

- ¡Responde al amo cuando te hable!

Cada vez que escuchaba la voz de su hermana, una extraña fuerza la impelía a obedecerla.

- ¡Para reírme de ti!

Las lágrimas corrían ahora libremente por sus mejillas, mojando su vestido blanco.

- Todas aquellas semanas soñando con tu amor, adorándote, amándote, deseándote,... y tu solo querías reírte de mí.

El brillo del odio en sus ojos pareció disminuir. La razón intentaba volver a su voz.

- Tardé mucho tiempo en olvidarte. Después de perderlo todo, tuve suerte. Intenté controlar mi vida. Encontré trabajo, y comencé a recibir clases nocturnas. Desde entonces, he soñado con el día en que pudiéramos volver a encontrarnos.

Dejó de sobar el cuerpo de Laura y se aproximó a la cama. Acercó la mano a su cara, repleta de lágrimas y la acarició suavemente. Después, con los dedos mojados, acarició su hermoso cabello.

- Deja de llorar. Esa no es forma de enfrentarse a los problemas.

No había fuerza que pudiera hacer que dejara de llorar. Estaba asustada, humillada, perdida, y en sus ojos no dejaba de llover.

- ¡Obedece al amo!

Una vez más, el efecto fue inmediato. Retenidas por una fuerza desconocida, las lágrimas dejaron de brotar.

La voz de su hermana la obligaba a obedecer, pero la de Nacho la llenaba de temor cada vez que la escuchaba.

- Se le ha corrido el rímel. Ayúdala a secarse, Laura.

Sin decir palabra, Laura sacó de su escote un pañuelo de papel y secó las últimas lágrimas. Después intentó remediar el desastre causado en el maquillaje por el llanto de su hermana.

- ¿Porque le ayudas, Laura? Eres mi hermana. Mi propia hermana.

A pesar de no poder llorar, la súplica de Eva fue acompañada por un breve sollozo.

- Porque es mi amo. Su palabra es ley. Mi cuerpo y mi alma le pertenecen. Soy su esclava... como también tú lo serás dentro de poco.

Los ojos de Eva se abrieron con estupor. A pesar de que sus oídos habían escuchado perfectamente las palabras, su cerebro no podía asimilarlo. Miró a Nacho esperando encontrar respuesta a su inexistente pregunta.

- ¿Recuerdas que Laura te ha contado que aprendió a hipnotizar en unas clases de psicología?

Intentando aclarar el inmenso caos existente en su mente durante los últimos minutos, encontró el recuerdo que Nacho mencionaba, aunque sin conseguir conectarlo con lo que le estaba diciendo.

- Adivina quién fue su profesor.

Tardó unos segundos en comprender por donde iba la conversación, pero al final lo consiguió. ¡Nacho había hipnotizado a Laura!

- Te dije que encontré trabajo después de que me abandonaras. Fue como ayudante de un hipnotizador de tres al cuarto. No era muy bueno, pero me enseñó algunos trucos interesantes. Resultó que con las enseñanzas adecuadas, yo era mejor que él. Cuando me matriculé en la escuela nocturna no esperaba encontrarme allí con tu hermana. Ella no guardaba demasiado buen recuerdo de mí y al principio me evitaba y me despreciaba, pero realizando un trabajo sobre la hipnosis, conseguí que nos asignaran al mismo grupo. Al ser el más experto en la materia, todos y cada uno de los estudiantes fueron cayendo bajo mi influencia, incluyéndola a ella.

Mientras Nacho hablaba, Laura estaba detrás de él, pegada a su espalda, restregando su pierna semidesnuda por su cuerpo, y acariciando su torso con ambas manos, intentando guardar el equilibrio. Su rostro no demostraba más emoción que el inmenso deseo de agradarle.

- Al principio fue la que más se resistió, pero con la ayuda del resto del grupo, ya bajo mi influencia, conseguimos convencerla. Resultó ser un sujeto excelente para la hipnosis. En tan solo un par de sesiones se convirtió en mi juguete favorito. La antaño altanera y orgullosa Laura es ahora mi más sumisa esclava. ¿No es así, querida?

- Si amo. Completamente.

La sumisión y devoción existente en la voz de Laura no dejaba lugar a dudas.

- Cuando me comunicó la noticia de tu boda, decidí hacerte una pequeña visita, y con su ayuda, hemos llegado a esta situación. Yo la controlo a ella, y ella te controla a ti, así que el resultado de nuestro pequeño juego solo puede tener un ganador, ¿no opinas lo mismo?

Eva no contestó. Estaba atemorizada, y al mismo tiempo enfadada. A pesar de haber sido hipnotizada seguía teniendo su orgullo, y ser humillada de aquella forma le producía extraños sentimientos de rabia, temor e indefensión. Tan solo tenía ganas de llorar, pero ni siquiera eso podía hacer, porque su hermana se lo había prohibido.

- Laura, quítate el vestido.

Sin dudar un solo instante, cogió el borde inferior del vestido con ambas manos y lo arrastró por encima de su cabeza. Al hacerlo, sus pechos, cubiertos por un excitante e insinuante sujetador negro, a juego con el resto de su lencería, bailaron durante unos segundos al ritmo de sus movimientos.

- Tu hermana ha desarrollado un enorme interés por la lencería sexy - comentó dirigiéndose a Eva - Ya nunca usa ropa interior cómoda y hortera. Desde que nos conocimos, siempre utiliza los más excitante y provocativos conjuntos de lencería. Es una suerte que le pidieras que te acompañara a comprar la ropa para tu boda.

Horrorizada, Eva recordó que al comprar toda la lencería para la boda, ella quería llevar pantys blancos, porque eran muy cómodos, pero Laura la convenció de que llevara medias y liguero. Decía que así excitaría más a su futuro marido.

No era a su marido a quien Laura pretendía excitar.

Esperando las órdenes de Nacho, Laura usaba sus manos para acariciarse por encima del sujetador y las bragas. No se le había permitido aún masturbarse directamente, o quitarse el resto de su ropa, así que jugaba con su cuerpo de la forma más excitante que podía, sin dejar de mirar a los ojos de su "amo", para comprobar así que todos sus movimientos cumplían su único objetivo de excitarle a él.

La habitación era extremadamente espaciosa. Era una "suite nupcial" y tenia de todo. Nacho se acercó hasta un sillón que había cerca de la cama. Lo arrastró hasta el centro de la habitación, a unos dos metros de la cama, y se sentó cómodamente, preparándose para el espectáculo.

Miró a Laura. Seguía acariciándose por encima de su ropa interior, esperando ansiosa sus órdenes. Después miró a Eva. Estaba sentada sobre la cama, completamente cubierta por el blanco vestido del que se suponía que iba a ser el día más feliz de su vida. La única parte de su cuerpo que podía apreciarse bajo aquella montaña de tela eran sus pies descalzos, cubiertos únicamente por las medias blancas.

- Quítate las bragas - ordenó.

Eva no se movió.

- ¡Obedece al amo, hermanita! - sentenció su hermana.

No podía evitar cumplir la orden de su hermana, pero amparándose en la enormidad de la falda de su vestido, lo hizo de forma que no pudieran ver como lo hacía. Con la íntima prenda en su mano, miró directamente a los ojos de Nacho. Era más que miedo lo que sentía en aquel momento. Era puro odio.

- Tráemelas, Laura.

Con gran celeridad, esperando siempre agradar a su amo, Laura se dirigió hacia su hermana, cogió las bragas de su mano y se las entregó a Nacho. Eran blancas, a juego con el resto del vestido, y suaves, muy suaves. Debían de haber costado un dineral. Las mujeres no suelen escatimar gastos para el día de la boda, pensó Nacho. Era una lástima que una vez casadas no siguieran haciendo lo mismo y siempre se decantaran por las grandes y antiestimulantes bragas de algodón en aras de la comodidad.

- Laura. Tu hermanita está muy seria. Creo que tiene hambre. ¿No crees que deberíamos darle algo de comer?

Eva no comprendió la ironía al principio, pero no ocurrió lo mismo con Laura. El tiempo que había pasado bajo la influencia de Nacho la había convertido en una excelente esclava, capaz de entender las más sutiles insinuaciones y los más profundos deseos de su amo.

- Supongo que tenías pensado que la noche de tu boda ibas a tener ocasión de prácticas nuevas experiencias, hermanita. Ahora vas a poder realizarlas, pero no con la persona que tú creías. ¡Arrodíllate ante el amo!

Sin posibilidad de dudar o de resistirse, pero sin mostrar el más mínimo entusiasmo, Eva siguió las instrucciones al pie de la letra. Se levantó de la cama y se arrodilló ante Nacho. La gran cortina de tela de su falda se expandió a su alrededor formando una mullida alfombra brillante. Comenzaba a comprender lo que se esperaba de ella. Miró a su hermana. Pensó que tal vez la posibilidad de que otra mujer también tocara el cuerpo de "su amo" podría causarle un sentimiento de celos que podría utilizar para liberarla del control de Nacho. Pero se equivocó. Al contrario de lo que esperaba, Laura no mostraba indicios de celos o de envidia, sino una enorme excitación. Eva seguía sin comprender que su hermana solo existía para el placer de Nacho. Que su propia hermana hiciera el amor con su dueño solo la llenaba de goce y orgullo por haber servido bien a su señor.

- ¿Acaso tengo que decirte lo que tienes que hacer, hermanita?

El sarcasmo en la voz de Laura era evidente. Pero Eva no estaba dispuesta a darles el placer de obedecer. Solo bajo el irresistible influjo hipnótico sería capaz de realizar lo que se le pedía. Muy en su interior, esperaba realmente poder resistir la necesidad de obedecer.

Como si estuviera tocando un objeto de incalculable valor, Laura desabrochó los pantalones de Nacho, dejando al descubierto su enhiesto pene, tremendamente excitado por la situación actual, mientras daba instrucciones a su hermana.

- ¡Escúchame, hermana! Durante todo el tiempo que saliste con Nacho, jamás le dejaste tocar tu cuerpo, ni te dignaste a tocar el suyo. Ahora vamos a remediar aquel pequeño descuido. Vas a practicarle la mejor mamada que jamás hayas podido imaginar. Utilizarás tu boca, tus labios, tu lengua y tu garganta como jamás creíste que fueras capaz de hacer, sin preocuparte en lo más mínimo de tus propios sentimientos ni de tu placer personal. Y cuando consigas hacer salir el jugo de nuestro amo, lo tragarás todo, sin dejar una sola gota caer al suelo ni ensuciar tu virginal vestido de novia. ¿Has entendido?

A pesar de la repugnancia que le causaba la idea de tragar el semen de Nacho, Eva no tuvo más remedio que responder.

- Sí

Y sin poder resistir, tal vez sin intentarlo siquiera, cogió el pene de Nacho con la mano y comenzó a masturbarle. Después de un par de movimientos introdujo el pene en su boca y acarició el glande con la lengua, al tiempo que movía su cabeza arriba y abajo masturbándolo con los labios.

Nacho cerró los ojos. A pesar de estar apenas en el principio de la masturbación, el placer era inmenso. Había estado con Laura docenas de veces desde que la hipnotizó por primera vez. Había hecho el amor con ella de montones de formas distintas. Había disfrutado de su cuerpo como ninguna mujer deja jamás que un hombre disfrute de ella. Pero a pesar de todo, seguía excitándolo. Su presencia en aquella habitación, semidesnuda, no podía dejar de mantenerle continuamente excitado. Pero tanto o más que la visión del cuerpo de Laura, lo excitaba la subyugación de su hermana. No la tenía directamente bajo su poder, pero controlaba a la persona que la controlaba a ella. El amor que sintió por Eva se había convertido en odio al principio de su abandono, pero después, desde el momento en que hipnotizó a su hermana, el odio fue dejando paso al deseo de venganza. Y la satisfacción de estar cumpliendo su sueño se convirtió en una fuerte excitación sexual.

Por no mencionar la visión de una mujer, en el día de su boda con otro hombre y vestida para la ocasión, arrodillada a sus pies y chupándole el pene, que aquello también era algo capaz de excitar a un muerto.

A pesar de que Eva no era ninguna experta, el trabajo que estaba realizando era magnífico. Las órdenesde Laura habían sido utilizar todas las partes de su boca, incluyendo su garganta, para acrecentar el placer de Nacho, y así lo estaba haciendo. Al principio sintió un presagio de arcadas, pero poco a poco se fue acostumbrando a mover libremente el órgano masculino por el interior de toda su boca y las arcadas fueron sustituidas por frenéticos movimientos con la lengua.

Mirando el rostro de Nacho, Laura era la mujer más feliz del mundo. La enorme mueca de placer y satisfacción que su amo estaba sintiendo repercutía en su cuerpo como si fuera ella misma la que recibía el placer. Sin poder evitarlo y a pesar de que Nacho no le había dado permiso para hacerlo, paso sus dedos por el interior de sus pequeñas y transparentes bragas negras y los introdujo en su vagina, comenzando una masturbación basada exclusivamente en la visión del placer de su amo. Mientras tanto, con la otra mano acariciaba y pellizcaba sus pezones sin dejar de mirar tanto el rostro de Nacho como su pene, que desaparecía por momentos en el interior de la boca de Eva. Faltaba muy poco para que su amo se corriera, y decidió hacerlo al mismo tiempo que él.

- ¡Basta!

La brusca orden de Nacho la sacó de sus pensamientos y de la proximidad de su orgasmo. Sin pensarlo dos veces, cogió la larga cabellera rubia de su hermana y tiró de ella hacia atrás, provocando un pequeño grito de dolor en Eva. Con una enorme preocupación en su voz, se dirigió a Nacho.

- ¿Que ocurre, amo? ¿Acaso esta zorra ha hecho algo que no te ha gustado? ¿Acaso te ha hecho daño?

Nacho sonrió complacido por el sincero tono de preocupación en la voz de su esclava.

- No. No es nada de eso. Solo que no quiero correrme todavía. La noche es larga y quiero disfrutar de ella.

Ya más tranquilizada, Laura respiró con deseo hacia su dueño.

- ¿Que quieres que hagamos ahora, amo?

- Pienso que un poco de amor lésbico no quedaría mal en la habitación, y de paso tu participarás un poco en el juego. ¿Te apetece?

El brillo en los ojos de Laura alcanzó unos límites insospechados.

- ¡Gracias amo! ¡Gracias!

Y volviéndose hacia su hermana, le ordenó que se tumbara de nuevo sobre la cama.

- ¡Abre las piernas, hermanita! Voy a hacerte gozar como nadie lo ha hecho hasta ahora.

Eva no pudo evitar hacerlo, mientras notaba como Laura levantaba la falda del vestido, dejando toda la parte inferior de su cuerpo al descubierto. Sintió la mirada de Nacho sobre su sexo, no menos ávida que la de su hermana. Durante unos segundos tomó consciencia de los sentimientos que despertaba en ambos. Tumbada sobre la cama, vestida con un traje de novia, descalza, la falda levantada, con medias blancas y liguero a juego, sin bragas y con las piernas completamente abiertas, mostrando sin pudor, aunque no por su propia voluntad, su mayor intimidad para que un hombre y una mujer, su propia hermana, lo miraran e hicieran con ella lo que quisieran. Si hubiera podido sonreír, de estar en otra situación, lo hubiera hecho, puesto que no podía dejar de pensar que ella misma hubiera podido sentirse excitada de esa visión.

Todavía estaba inmersa en sus pensamientos cuando notó el húmedo calor de una lengua sobre su sexo. Los primeros movimientos le parecieron de tanteo, como si intentaran encontrar un camino entre la no demasiado abundante mata de pelo rubio que cubría su sexo. Dos días antes de la boda se había entretenido depilando todas las partes de su cuerpo, poniendo especial interés en las zonas más íntimas, esperando que su futuro marido se diera cuenta del buen trabajo que había realizado pensando en él. Ahora era su hermana la que disfrutaba de su previsión. Encontrado ya el camino hacia el interior de su sexo, ayudada por las dos manos a mantener abierto el corredor entre la mata de pelo, la lengua de Laura comenzó su gratificante trabajo. A pesar de odiar a muerte a Nacho y a su hermana por obligarla a hacer aquello, las continuas caricias sobre su clítoris y sobre las paredes de su vagina comenzaban a excitarla realmente. Intentaba ignorar el placer que le causaban los sabios y expertos movimientos de su hermana, pero no podía evitarlos. Sabía que no era la hipnosis la que causaba aquel reconfortante calorcillo que comenzaba a ascender por todo su cuerpo desde su clítoris. Y eso era precisamente lo que más la molestaba. A pesar de haber sido obligada, hipnotizada, medio raptada y casi violada, sentía placer por todo aquello. Sintió asco hacia sí misma, pero lo ignoró cuando notó la proximidad del orgasmo.

Laura sabía que su hermana estaba disfrutando. Podía oírlo en sus gemidos, notarlo en los movimientos de su cuerpo e intuirlo en sus ojos cerrados como solo una mujer puede hacer. Sabía que Nacho las estaba mirando y que disfrutaría del placer que le estaba provocando a su hermana. Disfrutaría cuando ella se corriera, cuando gimiera de placer y se descompusiera sabiendo que el orgasmo no había sido causa de la hipnosis. Y disfrutaría aún más por el hecho de que Eva se odiaría a sí misma por hacer disfrutado en aquella situación. Incrementó la fuerza y la velocidad de los movimientos de su lengua sobre el clítoris de su hermana para forzarla a alcanzar el clímax.

Nacho disfrutaba, en efecto, de aquel espectáculo. Había una mujer sobre la cama, vestida de novia y desnuda de cintura para abajo que estaba a punto de llegar al orgasmo, y había otra mujer, vestida con excitante lencería negra que era la que estaba causando su placer. Desde donde él estaba sentado apenas apreciaba más que el hermoso trasero de Laura moviéndose insinuante ante sus ojos. A pesar de tener puestos los cinco sentidos en dar placer a su hermana, Laura todavía conservaba la imaginación suficiente como para mover su culo excitantemente ante Nacho, sabiendo que como su propio cuerpo le impedía la clara visión del sexo de su hermana debía de poder disfrutar de algo mientras escuchaba los gemidos de Eva.

Y así era, efectivamente. Disfrutando de todo aquel espectáculo, Nacho utilizaba una de sus manos para masturbarse lentamente mientras escuchaba los gemidos de Eva y contemplaba sus piernas cubiertas por las medias blancas, el trasero casi desnudo de Laura y sus hermosas piernas, también cubiertas por la suave oscuridad de las medias.

La explosión del placer de Eva no les llegó de sorpresa a ninguno. Mientras su cuerpo se estremecía una y otra vez, la lengua de Laura no dejaba de entrometerse en aquel orgasmo, intentando prolongarlo lo más posible. La velocidad con que Nacho se estaba masturbando aumentó el ritmo mientras los gemidos de Eva resonaban por la habitación, y esta, intentando reprimirlos, no podía dejar de odiarse a sí misma por estar disfrutando del mejor orgasmo de toda su vida.

Con el rostro orgulloso de su hazaña y cubierto por el orgasmo de su hermana, Laura miró a Nacho, cuyos movimientos sobre su pene habían vuelto a la monotonía del que quiere darse placer aunque sin querer alcanzar todavía el clímax. A pesar de notar pequeñas gotas del orgasmo de su hermana corriendo por su cara, no se los limpió, sabiendo que su visión acrecentaría el placer de su amo.

- ¿Puedo desnudarla ya, amo?

- Si. Quiero verla sin ese vestido de novia.

Dirigió una mirada de triunfó hacia su hermana. Eva no podía llorar porque Laura se lo había prohibido. Sabía lo que iba a hacer a continuación, y a pesar de no querer hacerlo, comenzó a desabrochar los pequeños enganches que mantenían el vestido sujeto. Ni siquiera esperó la orden de su hermana. Ya no tenía miedo de ellos. Ya apenas les odiaba. Seguía sintiendo temor, pero en esta ocasión era hacia sus propios sentimientos. Quería más. ¡Dios! Había sentido el mejor orgasmo de su vida y quería más. Sabía que si seguía todas las órdenes podría sentir más, y a pesar del momentáneo asco que sintió hacia sí misma, decidió acallar su conciencia y colaborar en lo posible. De cualquier forma ellos iban a lograr lo que querían. Tal vez, y solo tal vez, si ella colaboraba lograría disfrutar un poco más.

Una vez acabó con los enganches, se levantó. Con la ayuda de Laura, deslizó el vestido por encima de su cabeza y lo tiró al suelo. Todo su cuerpo quedó al descubierto. Su sujetador blanco era semitransparente y muy excitante, a juego con las bragas que ahora reposaban en el regazo de Nacho.

- Colocaros las dos juntas, una al lado de la otra. Quiero comparar vuestros cuerpos.

Complaciendo a su amo, Laura se colocó rápidamente frente a Nacho y junto a Eva. Esta hizo lo mismo, aunque con menos celeridad que su hermana.

- Laura, dame tus bragas.

Sin dejar de mirar el rostro de Nacho, haciendo de cada uno de sus movimientos una clara insinuación, Laura deslizó sus manos sobre sus bragas y las empujó hacia abajo disfrutando de cada segundo. Levantó una pierna y la sacó del agujero de las bragas. Después levantó la otra pierna y repitió la operación. No tuvo prisa en hacerlo en ninguna de las dos ocasiones. Sabía que a Nacho le gustaba ver desvestirse a una mujer y quería convertir cualquier simple acto en un íntimo strip-tease para su placer. Una vez tuvo las bragas en su mano, se las dio a Nacho. Sin mirarlas, éste las estrujó con su mano un par de veces antes de dejarlas sobre su regazo, junto a las de Eva.

Ahora las dos mujeres estaban igual. Las dos llevaban tan solo el sujetador, las medias y el liguero. El contraste era verdaderamente excitante. Laura era morena, muy morena. Su ropa interior era completamente negra, al igual que el pelo de su pubis. Por contra, Eva era rubia, aunque sin ser una explosiva rubia platino. Su sujetador era blanco, como el liguero y las medias. Las dos tenían mas o menos la misma estatura, pero Laura tenía los pechos sensiblemente más grandes que Eva. Las piernas eran hermosas en los dos casos, largas y sensuales. Ambas se habían depilado el pubis. Eva para la boda, y Laura lo cuidaba intensamente desde que cayó bajo la influencia de Nacho.

Nacho no dejaba de masturbarse, pero notó un cierto dolor en su órgano con la visión de aquellas dos hermosas mujeres ante él. Dos cuerpos para el pecado dispuestos a cumplir todos sus deseos, todas sus órdenes, todos sus caprichos.

- ¡El sujetador!

Ninguna de las dos dudó en esta ocasión. Ambas movieron rápidamente sus manos hacia sus espaldas para abrir los cierres. Eva fue más rápida. No pretendía excitar a Nacho, sino simplemente seguir su orden. Laura alargó más el momento, cubriendo incluso durante un instante sus pechos con los brazos, mientras se quitaba la prenda. Toda la operación la realizó mirando fijamente los ojos de Nacho, intentando apreciar si sus movimientos le gustaban.

Finalmente Nacho pudo apreciar la sensible diferencia entre los abundantes pechos de Laura y los mas pequeños aunque respingones de Eva. La verdad es que los pechos de Eva no podían considerarse realmente pequeños. Vista ella sola, o comparada con muchas otras mujeres, sus pechos tenían un tamaño normal, incluso un poco grandes, pero comparados con la enorme masa de carne de su hermana quedaban empequeñecidos.

Mientras ambas mujeres se disputaban las miradas de Nacho, este se levantó y comenzó a quitarse la ropa. Comenzó con la camisa, dejando al descubierto su torso, que fue inundado de inmediato por el deseo en la mirada de Laura. Siguió con los pantalones, que ya tenía desabrochados. Finalmente quedó completamente desnudo. Miró primero a Laura, que le devolvió la mirada ofreciéndole al mismo tiempo su alma. Después miró a Eva. Por primera vez en toda la noche, Eva también le devolvió la mirada, pero en esta ocasión no había temor en ella. Ni siquiera odio. Era una mirada desafiante. El deseo la había introducido en el juego, y quería demostrar que no era menos que Laura, y que ella también era capaz de ofrecer placer.

La firme convicción de su mirada la permitió ganar aquel asalto.

- Eva, sobre la cama, a cuatro patas.

Sin dudar, sin rechistar, sin planteárselo dos veces, Eva dio media vuelta y se colocó en la posición exigida. Laura se tumbó a su lado, con el rostro cerca de su sexo, dispuesta a disfrutar del espectáculo.

Nacho subió encima de la cama y se colocó de rodillas. La visión del excitante trasero de Eva estuvo a punto de producirle un orgasmo, que con todas sus fuerzas se obligó a reprimir.

- Laura, ponte a su lado

La orden fue inmediatamente cumplida por su apasionada esclava. Disputándose un pequeño hueco en la cama junto a su hermana, dispuso su cuerpo junto al suyo, también a cuatro patas, aunque cuando estuvo colocada, bajó al máximo sus brazos y su cabeza, adoptando una posición de mayor sumisión aún si cabía. Aquello casi fue demasiado para Nacho. Además del hermoso cuerpo de Eva tenía a su disposición a su más sumisa esclava. Laura, que consciente de la enorme excitación que su cuerpo era capaz de ofrecer en aquella postura, intentaba elevar al máximo posible su trasero. También era consciente de que su sexo quedaba totalmente a merced de su amo, puesto que la mayor altitud alcanzada por la parte trasera de su cuerpo otorgaba una excelente visión tanto de su culo como de su pubis. Dispuesta a ganar la batalla por los favores de Nacho, aplicaba a sus movimientos una indecencia que tal vez no conocieran ni las más profesionales entre las prostitutas del mundo.

La mayor experiencia de Laura en el arte de la seducción de su amo hizo que Nacho decidiera cambiar su primera intención de penetrar a Eva en detrimento de su hermana.

Cogiéndola por las caderas, introdujo su excitado órgano en el interior del cuerpo de Laura, que demostró un claro estremecimiento de placer al sentir en sus entrañas el preciado órgano de su amo. Casi al instante, Laura alcanzó su primer orgasmo de la noche. Desde que Nacho la convirtiera en su esclava, Laura era capaz de alcanzar multitud de orgasmos en pocos minutos. A pesar de estar disfrutando del placer máximo que una mujer es capaz de alcanzar, su cuerpo no dejaba de moverse al ritmo de los movimientos de Nacho, intentando procurarle placer, en detrimento del suyo propio. Una de las manos de Nacho se deslizó desde su cadera hasta sus pechos, amasándolos y apretujándolos con muy poco interés en que ella disfrutara. Pero el efecto que Laura recibía no era más que placer y más placer. Cualquier contacto de Nacho con sus partes más sensibles la llevaba una y otra vez al clímax. Todavía con los residuos del primer orgasmo en su cerebro, el poco delicado masaje de sus pechos la condujo inevitablemente al segundo. Nacho lo sabía, porque así la había programado durante las interminables sesiones de hipnosis. Sabía que cualquier cosa que él hiciera tendría como resultado el placer de ella, y que dicho placer no hacía más que excitarla cada vez más.

Pero también sabía que su propia potencia sexual era limitada. Casi al borde del orgasmo, extrajo su órgano del cuerpo de Laura sin aviso, produciéndole a su vez el tercer orgasmo y haciendo que se desplomara sobre la cama para disfrutar de él, ya sin la necesidad de reprimir su placer para facilitar el de su amo.

Nacho quería correrse dentro del cuerpo de Eva, y por ello se deslizó sobre la cama para introducir cómodamente su pene por el agujero que su otra esclava también dejaba al descubierto. El interior de la vagina de Eva era más estrecho que el de su hermana, produciéndole un enorme placer tanto a él como a ella, que comenzaba a mover su cuerpo sin demasiadas inhibiciones.

- Muévete, hermanita. Muévete y haz disfrutar a nuestro amo

Si quedaba algún resto de decencia o de dudas en la mente de Eva, las incitantes palabras de su hermana habían acabado con ellos. En respuesta a las órdenes de Laura, su cuerpo comenzó a estremecerse aún con más fuerza mientras sentía los rítmicos embates de Nacho sobre ella. Inducida por la hipnótica influencia de la voz de Laura, su principal deseo era el de hacer disfrutar a Nacho del encuentro amoroso, pero a pesar de ello, y siempre sin dejar de mover su cuerpo para producir placer más que para recibirlo, sus ansias de recibir más y más placer se estaban cumpliendo sin restricciones. Jamás hubiera podido creer que hacer el amor con Nacho fuera una experiencia tan maravillosa. Se sentía liberada de todas las ataduras terrestres, de su pasado, de su futuro, e incluso de su propio y recién estrenado marido. Tal vez si hubiera llegado a hacer el amor con Nacho cuando eran novios jamás le hubiera dejado, y jamás hubieran llegado a este momento.

Pero de repente todos sus pensamientos dejaron de tener sentido. Un estremecedor fogonazo de placer inundó su mente justo en el instante en que sintió el fruto del orgasmo de Nacho invadir sus entrañas. Con cada uno de los últimos estertores del clímax de Nacho, su propio cuerpo se vio invadido por un extremo placer no alcanzado jamás anteriormente, ni siguiera por el causado por su hermana pocos minutos antes. Su conocimiento del mundo del sexo y del placer había sido muy limitado hasta esos momentos. Breves escarceos amorosos con diversos hombres, y algunas pocas ocasiones con su actual marido antes de la boda no la habían preparado para el mundo que Nacho y su hermana le habían hecho descubrir. Se desplomó sin fuerzas sobre la cama, notando como el pene de Nacho resbalaba fuera de su vagina. Con los ojos entreabiertos, comprobó como aquel mágico músculo se encogía por momentos y alcanzaba una flacidez imposible de adivinar pocos segundos antes. Sin tiempo a que el órgano acabara de volver a su posición habitual, Laura se abalanzó sobre él, y con un enorme cariño solo comparable con el que las madres proporcionan a sus hijos, lo introdujo en su boca para limpiar con su lengua los restos delatores del placer del que pocos segundos antes había sido testigo.

Desnuda, indefensa sobre la cama, Eva comprobó como Laura y Nacho se fundían en un abrazo que poco tenía que ver con el amor convencional. No pudo entender las palabras que él susurró al oído de su hermana. Al cabo de un momento, sintió la fría mirada de Laura sobre sus ojos, y comprobó como sus labios se abrían y cerraban diciendo algo que no llegó a entender, porque la oscuridad invadió su mente y el sueño la venció sin condiciones.

Sus ojos se abrieron lentamente sin comprender del todo lo que ocurría ni donde se encontraba. Su hermana Laura estaba junto a ella, en lo que al parecer era la habitación del hotel. Su recién estrenado esposo también se encontraba allí, y sus padres y algunos de los invitados.

- ¿Ya te encuentras mejor, querida?

La preocupación latente en las palabras de su marido la desconcertaron durante un instante.

- Menos mal que no ha sido nada - esta vez era Laura la que hablaba - Cuando la he visto desplomarse al suelo desmayada creía que me moría del susto.

Aquello era cada vez más confuso.

- ¿Que me ha ocurrido? - pudo decir al fin

- Te has desmayado, querida. Habías venido a la habitación con Laura y por lo visto el cansancio de todo el día ha podido contigo y te has desmayado. Laura ha venido corriendo a buscar ayuda, pero no ha sido nada grave. Gracias a Dios ya te has recuperado.

Confusa, Eva se miró a sí misma. Estaba completamente vestida, a excepción de los zapatos, y tumbada sobre la cama. No recordaba nada desde el momento en que había entrado en la habitación. Sentía un inmenso vació negro en su mente y un penetrante dolor de cabeza cuando intentaba recordar lo ocurrido durante esos momentos. Tenían razón. Probablemente el vacío en su memoria había sido debido a un desmayo. El cansancio de todo el día la había dejado agotada.

- Estoy bien. Dejad de preocuparos y volvamos a la fiesta. Mañana me encontraré perfectamente, cuando haya descansado un poco.

- Tiene razón. Dejadla descansar y que corra un poco el aire por la habitación. Dejad de agobiarla y volved a la fiesta. Ahora mismo bajaremos nosotras.

Laura comenzó a echar a gente de la habitación.

- Me quedaré contigo - dijo con preocupación el amante esposo

- Ni hablar. Eva estará bien dentro de quince o veinte minutos, así que vete abajo con tus invitados, y nosotras bajaremos dentro de un rato. Haz caso a tu cuñada y verás como toda va bien.

Refunfuñando, todos se fueron de la habitación dejando solas a las dos hermanas.

- Creo que he tenido una pesadilla durante mi desmayo. Me encuentro increíblemente agotada y estoy toda sudada. Y este maldito liguero...

Sus ojos se abrieron como platos mientras intentaba colocarse el liguero en el sitio.

- ¡Laura! ¡Mis bragas!

Miró a su hermana con una pregunta en sus ojos.

- ¡No llevo las bragas!

- Un pequeño descuido que deberemos de solucionar cuando vuelvas a despertar, hermanita.

Eva la miraba desconcertada mientras la veía meter su mano bajo la cama y sacar sus hermosas bragas blancas.

- ¿Como...?

- No te preocupes por nada, hermanita. Solo cierra los ojos y descansa un rato.

- Pero...

- Duerme, hermanita... duerme...

Starlord


este relato es parte de Sexycuentos.com

Thursday, June 29, 2006

Mi esposa, puta preñada

Justo cuando yo acababa de ascender en mi trabajo obteniendo buen sueldo, cuando por fin mi esposa estaba embarazada después de 20 años de intentarlo, cuando compramos una nueva casa y nuevo auto, arribó repentina y violentamente la recesión económica.

Nos despidieron de la empresa por quiebra y tuvimos que malvender la casa y el auto, lo que nos dio un respiro mientras encontrábamos algún otro trabajo, pero pasaron los meses y ni ella ni yo encontramos nada, porque ninguno de los dos tenía formación o experiencia en trabajos manuales. El dinero ahorrado se agotaba y la barriga de Elena no cesaba de engordar.

Ya en el séptimo mes de embarazo, llegó un día al mísero hotel donde nos alojábamos y, agotada, me dijo:

- Me han hablado de un sitio donde pagan dinero por fotografiar a mujeres preñadas desnudas. Mañana vence la semana de pago del hotel y no tenemos suficiente para pagarlo, salvo que dejemos de comer y eso es difícil de sobrellevar. Creo que debería ir.

Ante la desesperación acepté la idea pero con la condición de acompañarla, aunque le dije que a sus 44 años era difícil que la aceptasen para fotografiar. No es que no estuviese apetecible, pero su cuerpo no era lo que se estilaba para fotografiar. Los años habían hecho su mella y ya no era esbelta, tenía las tetas grandes y algo caídas aunque sumamente apetecibles, con pezones y areolas también grandes y oscuros. El embarazo la había hecho engordar en todas partes y aparecía rellenita, singularmente del culo, equilibrando su gran barriga de preñada. Elena no era ni fue una beldad, pero tenía una cara graciosa y atractiva enmarcada en su corte de pelo siempre corto y desordenado.

Nos presentamos al día siguiente en el sitio donde nos atendió una mujer madura, unos 60 años, vestida como una furcia. Con malos modos nos informó de que la sesión de fotos de preñadas se pagaba a 80$ la hora, pero que en el caso de Elena, como era una preñada madura, algo que escaseaba y resultaba exótico, pues casi todas las que se presentaban eran jovencitas imprudentes, se le podría pagar hasta 100$ la hora.
También nos informó que esa era la tarifa básica, por tomarle fotos desnuda en diversos escenarios, pero que, según se añadiesen elementos accesorios la tarifa podía subir mucho. Por ejemplo, hacerle tomas con el pubis depilado y mientras se lo depilaban, ascendía a 150$. Si le depilaba el pubis otra mujer y se dejaba tomar en posturas lesbianas con ella eran 180$. Si era hombre y se simulaba sexo ascendía a 200$. Y así progresaba la tarifa pasando por ser follada por un blanco, un negro, sexo real con mujer blanca, con negra, en grupo, ser sodomizada, filmar películas, escenas sado, zoofílicas, etc...

Desde luego las ganancias, desde nuestro extremo estado de miseria, nos parecían impresionantes. No sé que cuentas se hizo Elena pero accedió, tras dirigirme una mirada avasalladora, a una sesión de dos horas de tomas, una desnuda básica y otra siendo depilada y con simulación de sexo con un negro.

Presencié las sesiones y, conforme progresaban me ponía más descompuesto. La sesión con el negro me hizo enfermar. Las posturas obscenas que obligaron a adoptar a mi esposa, abriéndose la vulva descaradamente ante el enorme pene del negro, su cara de libidinosa simulando comenzar a mamarla y, sobre todo la corrida sobre el vientre que albergaba a mi futuro hijo, ayudado el negro para la descarga de semen por la furcia que nos había atendido me sacaron de quicio. A todo aquello había que sumar la presencia de más de cinco personas alrededor sugiriendo a mi esposa en cuanto a posturas, limpiando su sudor, midiendo la luz, cambiando fondos, etc...; Todas ellas testigos de nuestra degradación como matrimonio más que convencional.

Regresamos al hotel con 450$ después de que Elena asistiese a una reunión a la que no me dejaron asistir con la excusa de que no tenía con ella contrato como representante. Me contó en el camino que en la reunión estaban presentes la vieja furcia, el negro de pene enorme, los fotógrafos y otros dos hombres que no supo que papel tenían, pero el caso es que la volvieron a desnudar para que la examinasen los dos desconocidos y la aconsejaron seguir con más sesiones porque podría obtener mucho dinero de ellas. Le dije que aquello no me gustaba y que, teniendo dinero para pagar el hotel, no pensase de momento repetir unas tareas que casi me habían conducido a ser cornudo.

Aquella noche follamos como hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. Ella sin duda acalorada por las escenas con el negro que la dejaron frustrada y yo por lo mismo, pero con el aliciente de verla con su pubis tan deliciosamente desnudo de pelillos. Se lo comí hasta que mi lengua se paralizó por el exceso de trabajo. Ella debió tener más de cinco orgasmos cuyos abundantes flujos aliviaron mi sed de su coño.

A la mañana siguiente me comunicó que estaba dispuesta a prestarse a algunas sesiones más ya que había que aprovechar su bien pagado estado de embarazo a edad avanzada para acumular algunos ahorros de cara a la venida del bebé, ya que había perspectiva de obtener empleo normal para ninguno de los dos. Me lo dijo con una expresión de firmeza tal que no me atreví a objetar. Solamente fui capaz de decirle que no quería presenciarlo porque me hacía sentir cornudo. Ella estuvo de acuerdo en que no la acompañase.

Cuando regresó a casa presentaba síntomas de fatiga y me entregó 1500$, por lo que me hice la idea de que o bien había trabajado muchas horas o bien había avanzado en lo atrevido de las sesiones. Le pregunté al respecto y me contó:

Hoy he representado a primera hora una sesión de lesbianismo con una muchachita negra, también preñada, y con la vieja zorra que nos atendió ayer. En el guión se suponía que la vieja era mi madre y la chica negra su criada. Yo la sorprendía en plena faena con ella y me convencía para incorporarme a la sesión de sexo. Un absurdo. Pero lo mejor es que he descubierto lo bien que le lo paso en ese trabajo. La vieja tiene un cuerpo monumental detrás de su aspecto de zorra barata y la chica negra tenía unas tetazas de impresión y una piel muy suave y satinada. Las dos me han comido el coño, me han metido sus deliciosos dedos dentro y he alcanzado dos orgasmos como pocas veces he llegado a apreciar. Yo también les he devuelto el favor y me han soltado sus suculentos jugos cuando también se han corrido. Los fotógrafos han dicho que ha sido una sesión magnífica.

Después de descansar de la sesión de lesbianismo me han convencido para follar con el negro de ayer, que se llama Chuli. Al principio no quería porque tiene un pene muy largo y gordo, pero al final he aceptado. Después de pasar los primeros dolores me he corrido con el por lo menos tres veces. Él ha tenido el detalle de correrse sobre mi barriga en lugar de hacerlo en mi vagina. Es todo un caballero.

¡Pero Elena!, la interrumpí. Me estás poniendo los cuernos con un extraño.

- No cariño. Serían cuernos si follase con otro de forma voluntaria y por gusto, pero ésto es un asunto laboral debido a nuestro extremo estado de necesidad de dinero.

- Amor, ha sido voluntario y gusto has reconocido que has tenido.

- Bueno cariño, sacas punta a todo. El caso es que es un asunto laboral sin más. Yo te amo a ti
.
Fuimos a la cama donde intenté, por prurito, darle tres orgasmos como el negro pollón, pero creo que solamente conseguí que simulase uno.

A la mañana siguiente, cuando me levanté de la cama, la encontré en el baño intentando repasar el depilado de su pubis, cosa que le dificultaba su barriga.

- Cariño, ayúdame y ponme la crema depilatoria. Después de un rato me pasas la hoja y cuida de que quede todo bien lisito. Después me aplicas la crema suavizaste.

- Oye Elena, anoche no me dijiste que seguirías trabajando. Ya tenemos dinero para un par de meses.

- Amor. Si en dos días he conseguido ganar dinero para dos meses, imagina lo que podemos ahorra para nuestro bebé en los dos meses que faltan para el parto. Estaremos desahogados hasta que remita la recesión económica. Esto no puede durar demasiado o habrá una revolución. ¡Hala tranquilo, cariño, tu busca trabajo y yo voy al mío!. A ver si esta noche tu lo has encontrado y mañana me quedo en la cama sin madrugar. Besitos amor.

Al regreso venía maquillada como una chica joven, traía las uñas de sus regordetas y suaves manos lacadas en color rojo y un grueso y ancho anillo en el dedo mayor de su mano derecha al lado de la alianza de matrimonio en el dedo anular. Caminaba de una forma extraña.

- ¡ Ay amor ! me contó. Hoy me han dejado baldada. He empezado a posar para videos y es pesadísimo por los cortes y las repeticiones. Chuli me tenía que follar, pero ha tenido un gatillazo porque ya había trabajado con la vieja antes en una sesión de porno duro con maduras y ha tenido que intervenir un suplente, que también ha fallado porque decía que no le animaban las preñadas. Así que, tras varios intentos de Chuli y del otro me han incorporado a una orgía que estaban rodando en otro plató. Me han follado por lo menos cinco tipos. El director de esa película y algunos de los actores se han enfadado conmigo porque no me he dejado follar por el culo, del que ya sabes que soy virgen, y mucho menos hacerme un sandwich. Me he salvado del despido porque he aceptado que mientras alguno me follaba el coño, me tragase en primer plano el esperma de otros, casi todos negros. Amor mío, he descubierto que me encanta el sabor del semen de los negros.

Después de ese trabajo, la vieja, que se llama Lorena, me ha aconsejado que debo entrenar mi ano para las escenas de sodomización. Me ha prestado un consolador fino que llevo insertado en el culo sujeto a una cadenita en la cintura, pero me ha dicho que es mejor que esta noche me trabajes tu el ano metiéndome los dedos progresivamente. Así que, mi amor, aunque sé que estás cansado de tanto buscar trabajo, saca un poco de tiempo para mi y trabajame el agujero de mi ano para que sea bien elástico y me permita ganar dinero para nuestro bebé.

A base de aceite le afiné durante dos horas su supuesta herramienta de trabajo hasta que ya le podía meter la mano entera. Fue tal la dilatación conseguida que no pude aprovecharme de ella metiendo mi polla en aquel agujero, así que me conformé con pajearme mientras bombeaba mi mano en sus intestinos.

A la mañana siguiente, antes de ir a su trabajo me pidió que le pusiese un enema ya que, según afirmó, no le gustaría chupar una polla con mierda de su propio culo.
Esa tarde regresó eufórica.

- Amor, me ha felicitado el director, el productor, los cámaras los actores, los maquilladores, todos. Dicen que nunca habían visto a una preñada follar por el culo dos pollas enormes de negro juntas como lo he hecho hoy. Me han dicho que, incluso actrices del porno más extremo, sin estar preñadas, montan unos dramas increíbles antes de conseguir que se introduzcan las dos pollas. A veces asustan a los actores y para una escena así tardan horas. Mi escena la han filmado en cinco minutos y me han pagado un extra de 1000$.

A la salida del trabajo Chuli y Lorena me han llevado a una joyería especial donde me han comprado unos preciosos anillos para los pezones y el clítoris que me hacen más apetecible. Los han pagado ellos y les devolveré el dinero descontando el 10% de mis ganancias. Después me han llevado a un especialista en piercing y tatuajes que me ha puesto los anillos y me ha grabado un bonito tatuaje en el pubis y otro en la nalga. El del pubis pone SEX y el de la nalga dice FUCK THIS. Ahora te lo enseño cariño.
Se desnudó y me enseñó muy detenida y orgullosamente su ornamento. Yo no salía de mi estupefacción. Mi recatada esposa hasta hace tres días se estaba convirtiendo a pasos agigantados en un gran ramera, y eso a dos meses escasos de la llegada del parto de nuestro hijo. El pobre bebé iba a ser un hijo de puta.

- Esto hace que sea más cotizada y me paguen más por cada sesión. Además me ha salido barato ya que el especialista me ha hecho un descuento por hacerle una mamada al terminar. También he firmado un contrato para que Lorena y Chuli sean mis representantes ante las casas productoras. Eso me protegerá de los estafadores que pululan en este ambiente. Bueno cariño, me voy a la cama porque estoy cansadísima, hoy no podremos hacer el amor porque debo abstenerme durante tres días al menos para que cicatricen los orificios del piercing. Si quieres te hago una mamada pero te agradecería que me dejases descansar y darme una ducha, que quiero ponerme un enema y limpiarme los intestinos de todo el semen que debo tener dentro. Traigo las bragas empapadas.

Cuatro días después volvió a sus sesiones de filmación y cuando regresó al hotel me informó orgullosamente que sus fotos se difundían por Internet. Me hizo acompañarla a un establecimiento de cibernautas para comprobarlo, ya que le habían informado de una contraseña para entrar en el lugar de pago que proporcionaba sus fotos. Me quedé de una pieza viendo las tropelías que mi esposa consentía que hicieran con su preñado cuerpo. Desde luego no podía comprender el repentino cambio de su conservadora mentalidad anterior y menos a una edad ya tan avanzada. Debía ser verdad eso de que a algunas mujeres se vuelven ninfómanas cuando quedan embarazadas.

Siguió así durante mes y medio en que yo ya no quise saber nada de sus actividades. Gracias a sus ingresos alquilamos una vivienda y, ya tan cercana la fecha del parto, le sugerí que dejase aquello en bien del bebé. Se enfadó y no quiso hablar del asunto so pretexto de que tenía que acudir al médico para que le extendiese el certificado de no ser seropositiva ni padecer enfermedades venéreas que regularmente tenía que presentar a las productoras que la contrataban.

Se presentó en casa por la tarde de la mano del Chuli y acompañados por Lorena. Éstos inmediatamente comenzaron a amenazarme con interponer una demanda contra Elena por incumplimiento de contratos que nos llevaría a la ruina y nos dejaría endeudados para toda la vida.

- ¿ Qué contratos le quedan por cumplir en quince días que faltan para el parto ?. No puede ser tanto.

- No señor, le explicaré: De momento tiene que terminar una película en curso a la que le falta la mitad y eso duraría una semana. Después tiene firmado un contrato para la filmación del parto mientras yo se la tengo clavada por el culo. Esa escena nos puede reportar hasta 50.000$. Pero después de que pase la cuarentena tiene adquiridos compromisos durante dos años para hacer películas de lactancia, sado y zoofilia que producen muy buenos beneficios. Por otro lado tiene firmado un acuerdo con Lorena para hacer películas de maduras follando con jovencitos durante cinco años. El abandono de Elena le produciría graves perjuicios a Lorena. Solo de pensar lo perjudicados que estaríamos me ha puesto nerviosísimo. Zorrita barriguda, cálmame los nervios.

Elena, sin cortarse un pelo por mi presencia, se desnudó prestamente, se hincó de rodillas, le sacó la enorme polla negra de la bragueta y comenzó a mamársela con gran dedicación y destreza. Mientras la vieja se desnudó también y se ofreció a hacerme a mi lo propio, pero rechacé la oferta asombrado del descaro de mi esposa. El negro puso a Elena de pie apoyada de manos contra el respaldo del sofá y procedió a sodomizarla. Elena gritaba: Párteme el culo negro cabrón, enséñale a mi marido como respondo, que soy una profesional, que yo no abandono mi trabajo a medio hacer. Lorena hazme lo que ya sabes. Lorena sacó de su bolso un enorme consolado vibrador y unas cadenitas que enganchó a los anillos de los pezones de Elena comenzando a darle fuertes tirones al ritmo de los envites de Chuli. Por otro lado le insertó el vibrador en el coño y lo puso en marcha a máxima potencia. Los dos gemían y gritaban como locos. ¡Qué bueno, barrigona! Cómo me gusta tu culo mientras el vibrador masajea mi polla. ¡ Y a mi Chuli ! Me encanta que me rompas el culo mientras el vibrador me rompe el coño. ¡Lorena, apriétalo más! Que lo sienta el bebé y disfrute también. Si es niña, cuando nazca ya vendrá sabiendo lo que es bueno en esta vida.

Dudando entre abandonar la sala y seguir presenciando la lúbrica escena me fui calentando y, al final acabé metiendo mi polla de un empellón entre las nalgas de la vieja puta, que por cierto, tenía un espléndido cuerpazo.

Yo acabé en los intestinos de la puta y el Chuli descargó todo su semen en la boca de mi esposa que no dudo en tragar. Descansamos un rato sobre el sofá y el Chuli dijo que tenía ganas de orinar. Las dos zorras se pusieron de rodillas ante él y se bebieron, alternativamente para darse tiempo a tragar, la orina del negrazo. Yo me retiré a la habitación indignado y sumamente humillado por mis evidentes cuernos.

No quise hablar más con mi esposa quien, supongo, siguió trabajando hasta y durante el parto. Regresó casa con una hermosa niña a la que llamamos Laura. Durante la cuarentena obviamos hablar de nada que no tuviese relación con el bebé y nuestras relaciones mejoraron, renaciendo mi esperanza de que la llegada de ella hiciese olvidar a mi esposa su profesión. Yo encontré un trabajo mal pagado, pero algo era algo.

Pasaron los días y una buena tarde me espetó: - Ya está a punto de terminar la cuarentena y tengo que volver al trabajo y cumplir mis contratos. Tengo una buena producción de leche y seguro que haré muchas buenas escenas. Ya he buscado guardería para la niña. Empieza mañana y yo también.

Al día siguiente no apareció por casa y al otro me llamó por teléfono, diciendo que no volvería en algunos días porque estaban rodando en una granja muy lejos de la ciudad. Pasó un año más sin dar señal de vida. Yo, acordandome de la contraseña del sitio web donde exhibían parte de su trabajo, accedí a él para ver si lograba averiguar algo de ella por sus fotos o entrevistas que le hacían regularmente sobre el disfrute de su labor y sus técnicas sexuales. Lo que vi me asqueó: Allí encontre un vídeo con su sodomización mientras nacía nuestra niña y ella gritaba - ¡ En cuanto salga la criatura quiero una verga enorme que tape mi coño, y si no un consolador, me voy a sentir muy vacía y necesito ese agujero lleno!.

También encontré fotos siendo follada por perros, e incluso por un asno. No había de nada que no hubiera hecho, incluso se sometió a prácticas sado en pleno embarazo.
Las fotos más recientes la mostraban preñada otra vez, sin que esto fuera obstáculo para dejar de ser follada por animales o maltratada con latigazos en los genitales y toda clase de prácticas de tortura.

Un día se presentó en casa una mujer que me dejó una niña mulata y una nota. La nota era de Elena y decía: Hazte cargo de la niña que es mía y del Chuli, ya que me quiere preñar otra vez para seguir trabajando de preñada madura porque lo pagan muy bien y no tengo tiempo para atenderla.

No volví a saber de ella, yo que me esperaba una tercera niña, debe ser que le llegó la menopausia y el negro no la pudo hacer otra barriga.

Crecieron las niñas y resultaron tan putonas como su madre. Escarmentado, las puse a trabajar en la profesión de su madre siendo yo su representante. Actualmente las tengo a las dos preñadas y trabajando en pareja. Dan grandes beneficios, pero eso es otra historia que ya contaré.

JP
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Tuesday, June 20, 2006

Como fue acogido el pancho en su primer mes de clases...

Soy Francisco y tengo 18 años y estoy en primer año en la universidad estudiando educación física y acondicionamiento, y les quiero contar como me acogieron este primer mes o mejor dicho como me cogieron.
Para ayudarles a imaginar y a ponerse en mí lugar les cuento algo más de mí, mido uno ochenta y dos, soy fornido ya que hago pesas hace algún tiempo y nado, soy de piel clara pero bronceada de ojos verdes y tengo el pelo corto.
Como ustedes sabrán la costumbre es hacer pasar toda clase de prueba cada cual mas denigrante que las otra a los estudiantes de primer año o mechones por parte de los estudiantes de cursos superiores. Este era el caso en el que me hallaba .recién llegado a la u, todo tímido ya que no conocía a nadie.

Al terminar una clase todos los que estábamos en el salón fuimos sacados de el , y separados en dos grupos, uno de mujeres y el otro de hombres, donde nos ataron. La primera labor consistía en que las chicas nos rasgaran la ropa que traíamos puesta, como ya dije estábamos atados por lo cual no nos podíamos ni mover, yo ese día traía puesto unas bermudas y una polera con mangas de cuarto ; la Javi una chica de un metro setenta cinco de altura de unos profundos ojos color miel , de pelo liso largo castaño ,con un cuerpo digno de lo que es ella una gimnasta olímpica , se acerco a mi con una sonrisa de complicidad y de cachorro nuevo mirando me a los ojos balbuciendo algo como “ lo siento…” ,lo cual era mentira ,ya que después ella misma me confesaría que le havia encantado sacarme la ropa a tirones, partió tirando de el borde de la manga de mi polera hasta sacarla ,luego siguió con la otra ,en eso la dani una chica de segundo llego con unas tijeras que ayudaron a la tarea ,la javi se arrodillo al costado mio ,jalando mi partalon con una mano y con la otra pasando la tijera por el pantalón cortando a diestra y siniestra ,dejandolo cual falda jaguallana, al decir verdad entre los tirones y los cortes me encontraba casi en ropa interior .
Luego de esto fue el turno de nosotros los hombres de divertirnos ,las chicas fueron dejadas en dos grupos en la mitad de una cancha que havia sido convertida en un barrial, como ustedes se imaginaran la idea era que las chicas lucharan unas con otras arrojándose al barro, si nunca han visto esto se han perdido la mitad de su vida, desde las chicas mas bellas a las poco agraciaditas que para encontrarle algo de bueno hay que estar muy curado ,provocaban en mi como en mis compañeros un ardiente deseo de ayudarles a cubrirse no de barro sino de otra cosa ,ya que se veían de lo mas sexy que hay ,con esos cuerpos bien curtidos por horas de preparación y entrenamiento físico , con esas nalgas firmes que parecieran llevar un cartel que dice “dame por aquí” ,con esas tetas por donde refálala el fango ,que rico ¿ no? .Las chicas habrán paliado casi unos 20 minutos ,pero los cuales nos parecieron muchos menos, luego empezó lo realmente bueno ,nos llevaron vendados hasta una tarima montada en una esquina de un patio ,donde nos desataron de la soga que nos unía unos a otros y fuimos siendo ubicados separados por un par de metros en sima de la tarima por unas manos y voz femenina que nos apretaba mas la venda y ataba nuestras manos a la espalda al tiempo que decía un nombre de mujer , cuando me toco a mi turno dijo “Javíera con este cabrito te sacaste el premiado” ;al poco rato sentí nuevamente ese perfume dulce que me indico que la Javíera estaba inhalada delante mío ,ella con una voz muy dulce me dijo voy a desatar tus manos para sacarte la polera, al decir esto un cosquilleo frió recorrió mi espalda y me pareció que estábamos nosotros dos solo ,con sus suaves manos rozo las mías soltando la cuerda que las unía en mi espalda , tomando desde el borde de la polera cercano al cinturón haciendo las deslizar para sacarla por mi cabeza; luego ella volvió atar mis manos a mi espalda ,al terminar esto, se separo de mi por un instante para regresar con alguien que vació un liquido un tanto cremoso sobre mi torso que se hallaba desnudo ,luego sabría que era yogurt , en eso javíera se puso de rodillas delante mío y comenzó a besarme lenta y delicadamente bajando por mi vientre por aquellas partes por las cuales corría el yogurt en mi y a medida que iba bajando en mi vientre los besos se volvían lamidas y luego chupones, los cuales hicieron reaccionar a mi cuerpo colocando mis músculos tensos ,y mi pene endurecido y erecto ,lo cual la poca ropa que llevaba no lo podía disimular ,lo cual desato en javiera un deseo y un calor pasional que le hacia apegarse mas y mas a mi ;pasando de sentir yo unos tímidos y fríos besitos a una lengua tibia que no se despegaba de mi y unos labios que parecían querer recorrerlo todo ; sentía mi cuerpo como una tetera que esta a punto de hervir ,sentía mi mente como si volara por sobre las nubes y a javiera recorriéndome por todos lados .
En eso una voz fuerte grito y comenzaron los gritos y carreras ,eran los guardias de la universidad y la policía que venían a detener todo esto , la javi se detuvo cortantemente tomándome de el brazo diciendo ”ven , vamos a tener que terminar esto en otra parte” y gritando otras cosas comenzamos a correr ,yo vendado con las manos atadas a mi espalda , solo conducido ( tirado) del brazo por la javi trataba de escapar de ese lugar ,corrimos por el patio y por la cancha embarrada por entremedio de una masa de gente que huía , sin saber como llegamos a la calle y nos subimos a un auto ,recién allí me desataron , quitaron la venda y pude entender parte de lo que estaba pasando , iba en un auto huyendo quien sabe por donde ,quien sabe con quien ,salvo que iba junto a una mina que casi me hacia explotar .

Al poco nos detuvimos y nos bajamos todos, era el momento de respirar profundo y declara que estábamos a salvo.
El auto era de la Javiera, es de esos autos que se ven pequeños por fuera pero por dentro tienen espacio suficiente para hacer varias cosas.
Pasado un instante nos ordenamos en lo que íbamos a hacer , que básicamente como nos íbamos a ir a nuestras casas, la javí ofreció ir a dejarnos a 3 chicas y a mi, tenia razón no podía yo irme en esa facha semidesnudo y sin plata a casa . En definitiva partimos rumbo a repartir gente, primero dejamos a la Chávez , que por lo demás es bastante ”potable” , luego a la isí y a la Sofía que viven juntas en una pensión , por lo que quedamos solo yo y la javiera en el auto, los primeros momentos de verdad a solas fueron de esos silencios molestos en los que no dices nada porque no sabes que decir aunque sabes que deberías hablar; la Javiera fue la primera en hablar ”vamos a pasar a mi casa primero y de allí de voy a dejar a la tuya” ,de allí empezamos a hablar de distintas cosas ,muchas de ellas sin sentido alguno .
Llegamos a su casa, yo un tanto nervioso, ya que te vea la chica de tus sueños así todo desastrado y casi desnudo es fatal, mas lo es si te ven tus potenciales suegros, claramente no es la opción para presentarte delante de ellos; pero la javi me tranquilizo cuando abría la puerta de la casa me dijo” estamos solos, mis viejos llegan tarde. Pasa y acomódate en el sillón, yo voy a buscar algo y regreso”, entramos un saloncito pequeño pero muy bien decorado, y allí estaba ese sofá blanco de cuero con muchos cojines, en el que me quede sentado mientras javiera desaparecía por unos instantes. A los pocos minutos por una puertita que cohonestaba ese saloncito y la cocina apareció javiera sin nada, nada en sima ,solo con un frasquito en la mano, debo decirles que si hay algo perfecto en este mundo es el cuerpo de esta chica, y si hay algo que no me cansare nunca de ver es a esa mujer ,su piel rosada, suave y limpia como la aurora al amanecer , su pelo largo y liso que caía delicadamente sobre sus hombros llegando a tocar sus pechos firmes ,redondos, proporcionados, su silueta armónica de medidas perfectas ,con curvas que suben y bajan haciendo perder la cabeza a cualquiera ,y ese coñito , ese coñito capullo de flor en botón en primavera que delicadamente se manifiesta al mundo ; Alí estaba frente a mi. Ustedes se imaginaran lo que sentía mi corazón latía cada vez mas y mas rápido, irrigando sangre a toda maquila a mi cuerpo, aumentándole así rápidamente la temperatura. La Javiera me dijo “es hora que pueda terminar de hacer lo que empecé, ya que no me gusta hacer nada a medias”, me recline en el sofá y ella se abalanzo sobre mi soltando mi cinturón, bajando lentamente el cierre de mi pantalón para luego tomarle de sus bordes para sacarlo por completo, mi ropa interior ya no tardo tampoco en salir para dejarme allí desnudo dispuesto a todo, a entregarme por completo. Vació el contenido de el frasco que traía , desde mis pectorales y al núcleo mismo de mi virilidad; y empezó la fiesta, ella encaramada sobre mi en cuatro patas lamiendo, besando y chupándolo todo como si yo fuera cual helado, o caramelo, o dulce de algodónalo ,lo cual no me molestaba mas bien me hacia sentir como si dominara el mundo desde aquel sillón, como si por mi cuerpo transitaran todas las energía del universo y se proyectara desde la cabeza de mi órgano reproductor a el resto de la galaxia , a medida que la temperatura iva subiendo mas y mas mis labios se dilataban y necesitaban hallar encuentro en los labios de ella, tan solo descansando de ellos para darle una buena pasada por sus pezones ,cada vez mas y mas mi pene se endurecía, y ensanchaba ,mas aun cuando ella jugaba con su lengua sobre el , recorriéndole de arriba a bajo ,y de abajo a arriba ,tomando mis testículos y jugando con ellos en una danza sin igual ,haciéndome sentir verdaderas descargas de energía , sentía como que cada segundo era el momento culmina de una sinfonía perfecta, como que algo dentro de mi cuerpo deseara escapar, sentía cuando ella peinaba mis bellos púbicos como si estuviera naciendo de nuevo , sentía cuando ella se apoyaba sobre mi pecho a oír mi corazón, que palpitaba con redobles pronunciados ,como si aquello no se debería acabar jamás ,y que si existiera el cielo estaríamos en eso, sentía como si ella me conociera por completo y yo a ella como si hubiéramos vivido junto siempre, cuando ella me invito a encontrar su clítoris en ese húmedo y tibio centro de placer me sentía como un niño en una dulcería . Jugamos a eso un largo rato a descubrirnos uno al otro, a besarnos y volcarnos uno sobre el otro, a explorar desde las mas altas cubres y picos a las mas profundas inmensidades de nuestros cuerpos.



Ella me tomo de la mano y nuevamente nos echamos a correr, esta vez por la casa hasta llegar al patio donde nos zambullimos en la piscina de la de aquel jardín, hundiéndonos en el agua y saliendo solamente para tomar aire a través de los labios del otro.
Luego de un rato javiera salio del agua para tirarse sobre una de esas típicas sillas de playas para tomar sol acostado. Ella allí tendida al sol desnuda con ese cuerpo magnifico por el que se Iván deslizándose pequeñas procesiones de gotitas que le Iván recorriendo , y yo en el agua sentía una nueva gran necesidad que desde ese instante hasta ahora me persigue ,la necesidad que siente mi cuerpo del suyo , empecé a imaginarle junto a mi con sus manos en mi cuerpo, su respiración en mi piel, su calor cubriéndome por entero . No tarde mucho en salirme yo también para ir junto a ella, al llegar a su lado, claramente aun excitado, ella jalo de mi mano y me invito a recostarme junto a ella, pero yo me acerque a su oído y le dije “quiero que hagamos otra cosa “, al decir eso no tardamos en unir nuestros cuerpos, en fundir nuestros labios como si fueran uno solo. sus manos recorrieron mi cuello y las mías su cintura ,puedo sentir aun su respiración en mi oído .puedo jurar que siento sus manos como comienzan a bajar por mis cuerpo provocando en mi un placer tan intenso que no lo puedo describir .Era hora que yo te de placer le dije mirándole a sus ojos color miel ,mis manos y todo mi ser se aboco en recorrerle en darle placer a ese cuerpo que se retuerce de sentir como mis manos no dejan rincón en ella sin explorar para transportarla a un tobogán de placenteras sensaciones , sus pechos florecen y se esparcen al movimiento de mis manos que los acarician, sus pezones parecieran querer arrojar al mundo toda la energía provocada por cada una de mis carisias , la respiración se me entrecorta y un fuego intenso me recorre, y le siento a ella como si fuera una locomotora a punto de partir , uno de mis dedos lo humedezco en su boca para recorrerle con el, siento como se tensa su cuerpo y le logro robar unos gemidos , me dejo llevar por mi instinto y me permito comenzar a morderle delicadamente sus pezón que hondean al viento suave de la tarde , siento como comienza a humedecerse ;una de mis manos se va directo a su clítoris, lo estimulo como si fuera una parte de mi , suave pero sin dejar de ser firme , en círculos como se a de hacer , sintiendo como se muevo en cada giro que hace ,le siento húmeda cada vez mas y sus gemidos mas intensos y constantes ,pero le sigo friccionándolo y su respiración se acelera pronuncio ya no solo gemidos sino pequeños alaridos que piden “más y mas! que siga, que… no aguanta más , que no puede mas “, que me desea dentro de ella , grita quiero “explotar, te ruego que no pares , quisiera que me penetres ya “, pero es tal la energía que fluye desde nuestros cuerpos que ya no soy yo quien controla aquella escena de entrega y de placer , es un calor intenso el que me sube desde lo pies hasta el rostro , una de mis manos busca nuevamente su boca ,para bajar con mi dedo húmedo a estimular sus pechos ,mas y mas nuestras respiraciones se van uniendo agitadamente , su cuerpo se retuerce; al buscar mi reflejo en sus ojos veo como casi esta a punto de llorar por lo que esta sintiendo, con un hondo gemido marca que su cuerpo no puede retenerlo mas, y exploto en un éxtasis de placer que se derrama por mi piel , al mismo tiempo mis labios y mi lengua han ido a degustar las mieles que de su cuerpo ice brotar de placer , y me éxito mas. Y solo quiero seguir sintiendo aquel inmenso placer de sentirla mía , sentir que este momento no acabe y estar casi desvanecido de placer.

Como el día ya a esa hora comienza a declinar y el sol a volver a su morada dando paso a la luna, entramos a la casa para secarnos.
Frente a un armario ella me paso una toalla y al sentir mi piel como rozaba con la de ella, mi virilidad volvió a erectarse, lo cual era muy notorio, ella se agacho y beso la puntita de mi pene, diciendo “te has portado bien mereces un premio”. En eso ella se encaramo sobre mi, convirtiéndome nuevamente en suyo, pasando sus brazos por sobre mis hombros y abrazándose a mi cuerpo con sus piernas. Yo la tome de sus glúteos perfectamente redondos y firmes y la atraje a mi cuerpo para penetrarla, y hacernos uno. Comenzando nuestros cuerpos a unirse cada vez más, e ir de arriba hacia abajo y de atrás para adelante, con una intensidad de placer que ambos experimentamos como cada instante fuera la sima de la felicidad.
Nos tomamos de la mano y caminamos hasta su habitación , un cuarto muy bello delicadamente decorado, con una gran cama repleta de cojines y almohadas ,que a partir de ese día hasta hoy convencido me encuentro que ha de ser el camino al cielo ,y el altar de las pasiones desatadas .
Una vez en la pieza comenzó el juego de darse y entregase, de dar y recibir, de buscar y de encontrar el como hacer mas feliz al otro.

Ambos nos tendimos de costado, en la cama. Ella de espaldas a mí, y nuestros cuerpos comenzaron a amoldarse uno al otro. Ella en un alarde de destreza, como buena gimnasta olímpica que es, paso su pierna externa flexionada abriendo la puerta al placer: yo la comencé lenta y delicadamente a penetrarla haciendo palanca con la pierna de ella, que se apoyaba en la cadera de mía. Diciendo secretamente a su oreja cuan excitado me traía, lo cual dio el condimento perfecto para alcanzar el máximo de placer y desatar en los dos un espíritu salvaje por dejarnos poseer por el otro. Ella me pidió que tocara como lo havia hecho antes su clítoris, pero no solo hice eso sino que recorrí todo su ano, y mordisquee sus pezones. Una vez acabado esto, cansados tendidos en la cama, cara a cara nos encontramos, y ella dijo con emoción “es hora Ya “, fue en ese instante mientras me introducía en ella nuevamente que medí cuenta que no solo ese día havia tenido sexo por primera vez en la universidad, sino era la primera vez que amaba de esa forma tan intensa, y era por eso que permitía darme de tal forma.
Esa tarde practicado la mejor forma que hay para desarrollar nuestros cuerpos y capacidad de entrega y recepción, mediante gimnasia del amor.
Esa tarde la variedad de movimientos que nos permitimos probar, fueron tantos y mucho mas las sensaciones y emociones que vivimos, que creo no ser capas de expresarlas todas.
Luego nos dimos un rico baño tibio, y la Javí me presto algo de ropa de su hermano, la cual me quedaba muy corta y ajustada, y me fue a dejar a mi casa, pero no sin antes ponernos de acuerdo como nos encontraremos para continuar esto.
No puedo dejar pasar antes de terminar decir que ese día fue sensacional, y cada vez que pienso en el mas y mas ganas me dan de repetirlo una y otra vez ,y recomendarles que cada vez que se encuentren en la intimidad permítanse ser llevados y conducidos por sus deseos ,tan solo procurando darse por entero para el otro.
Hasta la vista nos estaremos viendo pronto, escríbanme
Un abrazo.
El Pancho

Comentario a :
pancho_campion@terra.com.mx




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La novia de mi padre
Hola primero que nada me voy a presentar mi nombre es cesar tengo 19 años, todo comenzo cuando mi padre me presento a su actual novia era una hermosura un biscocho ese dia llevaba puesta una falda blanca liguero blanco y una blusa negra la cual resaltava sus hermosas tetas su falda blanca tambien resaltava su culo dejando ala vista una tanga que llevaba puesta.

Mi padre se iva temprano a trabajar y yo como estava de vacaciones pues me quedava con dulce la novia de mi padre para esto quiero aclararles que es una puta de primera ella observando que no habia nadie comenzo a hacerme preguntas si tenia novia si era mayor que yo lo cual le conteste por el momento no termine hace poco con la mama de mi hijo, ella sorprendida me dijo tienes un hijo le dije que si que si mi papa no le habia dicho nada me dijo que no. De tantas preguntas ese dia llevaba puesta una falda negra pegada y una blusa blanca la cual volvia a resaltar sus enormes pechos la verdad yo ya estava muy exitado y ella lo noto asi que me dijo te gusta mi falda le dije que me fascinaba que era una diosa que ya la imaginaba haciendo el amor, ella sonrio y me dijo te gustaria probar o te pegan en ese momento me di cuenta que era una zorra lo cual le conteste que me encantaria. No paso ni un minuto cuando ella se acosto en mi cama y me dijo que sidejaba que me tocara mi verga yo de inmdiato quite mis cobijas cuando de repente se asomo aquel amigo mio ( verga ) y ella solo la tomo y comenzo a erectarla lo cual le fue sencillo frotava tan rico que de inmediato hizo que se parara. Ella lo metio a su boca y comenzo a mterla completa lo cual me dejo en las nubes, no pude soportar y le dije que queria cogermela lo cual ella dijo que le encantaria. quite lentamente su falda la cual traia una tanga negra de perla ella me dijo que mi papa no hiva a tardar asi que me apurara a pentrarla lo cual ledije que con calma y ella dijo que no que ya se la metiera comense a penetrarla hasta que se vino era una diosa en la cama lo cual cada que la veo casi diario me la follo hasta la folle con mi novia y mi papa viendonos pero esa es otra historia.




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La puta de Diego

Hola, quiero compartirles por primera vez un relato mio, tengo 21 años, y desde hace ya varios años frecuento esta página. Que personalmente me ha dejado experiencia, satisfacción e incluso aprendizaje, he llevado a cabo fantasías que se me antojaron leyendo relatos aqui, y en general siento que mi vida sexual es plena y deshinibida gracias a este sitio. Por lo tanto,
después de años, va mi primer relato, y que espero les guste.

No me atrevo a dar mi nombre porque con detalles aqui mencionados puede ser fácil que sepan quién soy y en verdad si me preocupa. Asi que dejemoslo en Violeta, me gusta. Bueno, pues lo real, yo estudio danza en la Ciudad de México ya hace varios años, que si bien no tengo un cuerpo de top model, tampoco me quejo, soy alta, mido 1.71cm y peso 56kg., no me sé mis medidas pero tengo unas tetas pequeñas, redonditas y llenitas, con un pezón rosa, rosa, y un trasero casi perfecto, más grande de lo debería por la danza, pero a mi me encanta, firme, unas nalgas redondas y no sé si perfectas pero
muy antojables, soy fan de las tangas porque me encanta lucirlo. Soy muy blanca, pelo castaño claro, ojos café claro y una boca perfectamente delineada y unos labios gruesos rojos, que mis novios siempre han amado, pero se me hace que porque ya se imaginan la mamada desde antes!

Siempre me ha gustado el sexo, desde que tenía 15 años podía coger por la noche con alguien en una fiesta, y en la mañana con mi novio en turno, llegué a tener experiencias lesbicas, realmente agradables, pero un dia me lleve un susto horrible, todavía me fuí a hacer la prueba del VIH y después de salir negativo, cambié completamente, me volví mucho más tranquila y tuve una relación de 2 años de lo más formal, el problema es que a mi me seguía facinando el sexo, y ese novio era mucho más relajado en ese aspecto, cosa que me frustraba mucho.

Terminamos el año pasado, en diciembre del 2005, asi que me sentía cómo sin rumbo en ese aspecto, ya no tenía ni tengo intenciones de andar de puta como en mis años de adolecencia. Asi que no me quedaba de otra que masturbarme
frecuentemente.

Un dia de febrero (2006) en internet alguien me presento por Messenger a un chico de Monterrey (otro estado de la república), de una forma muy extraña hicimos "click" de inmediato y nos veiamos online diario por horas y horas y
madrugadas enteras, hasta que nos hicimos algo asi como "novios" y quedamos de formalizar cuando nos vieramos, nos habiamos arriesgado a algo asi porque nos habiamos pasado fotos y nos habiamos gustado mucho, el mide 1.84, es muy
delgado pero es algo musculoso, hombros anchos, cintura algo estrecha, blanco, y una cara muy atractiva, me encantaba.

Pero por su forma de ser online, me parecía igual de "pasivo" que mi ex-novio, y esperaba con ansias saber como era en la cama, total que por cuestiones laborales y escolares, vino apenas hace dos semanas, a finales de mayo, yo estaba muy nerviosa y me arreglé para verme perfecta, me depilé todo el cuerpo, no me gusta el bello púbico, y bueno, me vestí con unos jeans ajustados a la cadera que dejan apreciar mi mayor atributo, mis caderas y nalgas, y por supuesto, una pequeña tanga negra que se notara arriba de los jeans y una blusa pegada negra sin bra. Ya estaba yo listisima, pensando que faltaban un par de horas para que él llegara, y lo iría a recoger a la estación de autobuses, cuando me llamó para decirme que por x motivo vendría hasta el dia siguiente.

Me quede triste, pero a la hora llego una amiga mia para irnos de antro, asi que me fuí a bailar, me puse súper ebria y euforica, feliz, ya casi no tomaba (yo bien redimida, jaja), y en una ocasión cuando fui al baño conocí a Anna, una chica sueca preciosa que estaba refrescandose la cara, me miro con esos hermoso ojos azules y me saludo, salimos juntas y empecé a hablarle en inglés, se sentó en mi mesa, trajó a sus amigos, y de repente me dijo -dance?- se me hizo un poco extraño porque había hombres de sobra para bailar y ambas somos muy atractivas, pero la seguí y empezamos a bailar,
había mucha gente y estabamos todos muy pegados en la pista, de repente sentí como rosaba mis tetas y no sé que pasó, empecé a exitarme.

Llego un momento a los 3 minutos que fue más evidente porque se pego a mi y sentí sus manos deslizandose por mis nalgas, entonces baje una mano y le acaricié una teta, ella me dio un beso en el cuello y de forma no tan conciente nos fuimos hacia la orilla de la pista donde no estaban nuestros amigos.

El antro era de dos pisos, había gente bajo las escaleras, pero no hasta el fondo, asi que fuimos ahí tomadas de la mano, me recargó en la paréd y comenzó a besarme, unos labios tan suaves, tan dulces, yo estaba exitada, no pensaba en nada, sólo quería tocarla, metió sus manos bajo mi blusa cuando me besaba y empezó a acariciar mis pezones, mis manos instintivamente fueron hacia sus nalgas, traía un pantalón de terciopelo muy suave y delgado y una pequeña tanga, sentía sus nalgas y me sentía yo húmeda, las amasaba y las apretaba, ella abrío mis jeans y empezó a masturbarme con dos dedos, me
acariciaba mis vulva y yo tenía tantas ganas de sentir algo dentro ya. Yo ya estaba en sus tetas, le había subido su pequeña camisa semitrasparente, tenía las tetas, grandes y hermosas al aire y las lamía como podía, estabamos tan cachondas, que lo qué quería yo era tenerla desnuda en mi cama y hacerlo todo, pero al levantar la mirada hacia arriba instintivamente para
ver si alguien nos veía, vi un chico alto y blanco con cierto parecido a Diego mi novio, mirandonos, entonces me llegó el remordimiento, maldición, masturbada, besada y fajada por una sueca preciosa y yo pensando que ya no quería ser la puta de antes, no sé cómo pude, nunca lo sabré, pero la alejé de mi cuerpo y le pedí que parara -stop, please, you are so beautiful, but I can't- (para por favor, eres tan hermosa pero no puedo), ella se quedo cómo confundida, no entendió nada -why??!!- (por qué??), me pregunto, y sólo pude darle un último beso tierno en los labios y alejarme de ella, más cachonda
que nunca y sin sexo en meses.

Llegué dónde estaba mi amiga y le pedí que nos fueramos, llegamos a casa a las 5 de la mañana porque nos pasamos a su casa a beber otro rato, llegué y me tiré en el sofá, pensando en la hermosa sueca. Iba a levantarme para irme a mi habitación cuando escuché el timbre, a las 5:45am quién??, y cuando abrí, pufff, mi gran sorpresa, Diego en la puerta, sus maletas en un taxi al frente de la casa, y más guapo de lo que imaginé, lo abracé y el me cargo, estabamos muy emocionados, todo se me olvido en ese momento, Diego estaba ahí y me estaba abrazando, -qué haces aqui?- le dije sorprendida -pues tomé
el autobus de la madrugada- y seguimos abrazandonos. Entro a casa y se sentó le ofrecí algo de beber, y me dijo que venía cansado, faltaba todavía para que amaneciera, asi que apagué las luces y puse música, nos sentamos abrazados en el sillón y sólo pláticabamos.

Amaneció, bajo mi mamá y se lo presente, le dijo que fuera a la habitación de mi hermana (que ya no vive aqui) a dormir. Mamá se despidió y me dijo que esperaba estar antes de la hora de la comida, yo tenía curso de francés y me pidió que no faltara y mejor dejar descansar a Diego.

Llevabamos horas sentados en el sofá pláticando y abrazandonos hasta que dijo
-olías a alcohol, saliste?-
(no me quedaba de otra) - Sí, estaba triste porque llamaste a dos horas que se supone llegarías-
-y qué tal te la pasaste?- y en eso yo incliné mi rostro y el se inclinó más y me dio un beso tierno y suave, asi que seguí besandolo, hasta que terminé sobre sus piernas, estabamos frente a frente, él no se atrevía a mover sus manos de mi torso, yo estaba de nuevo caliente, no era una situación para hacer mucho, pensé en la sueca y le dije:
-Diego, quedamos de contarnos todo?-
-si nena, qué pasa?-
No sé porque se lo dije, tal vez por ver su reacción, o porque en verdad quería decirle todo.
-Pues ayer en la noche fuimos a bailar, y conocí a una chica, ella es sueca, hasta su inglés era extraño, sabes?- y tajante él -dime ya que pasó- más serio
-no mucho, y quiero que entiendas que no lo había hecho en todo este tiempo ni siquiera antes de conocerte- él seguía serio esperando mis respuesta 'qué pasó'?
-nos besamos, nos tocamos un poco, pero nada más, no pasó más, te lo juro-
-se tocaron qué?, dónde?, cuanto tiempo?, te gusto?- estaba relamente enojado y me había quitado de sus piernas.
-pues no sé, no sé porque pasó, bebí y no sé, fue muy poco tiempo, de verdad-
-te toco??- ... -si-
-qué??, te gusto?-
-los senos y el trasero, y tal vez me gusto porque el alcohol me puso cachonda-
-te toco la vagina??- ... -si...- dije ya arrepentida de decirlo
-te penetro???- ... -no, te juro que no-
-pues seguramente eso querías o eso pasó, no sé porque lo niegas- -Diego te juro que esa es la verdad, te lo digo porque creo que te amo-
Su mirada seguía seria, entonces se acerco a mi rostro y me beso profundamente, apasionado, enojado, sus manos empezaron a bajar a mis nalgas, después una me subió la camisa, después me la quito, yo respondía pero sentía que estaba realmente enojado y no sabía si quería sexo asi.

Entonces le dije -espera- y no me hizo caso, desabrochaba mis jeans, y entonces lo empujé, y le dije -Diego, perdoname, no estes enojado, no hagamos las cosas asi- y me pregunto -me amas?- ... -siii- entonces me quito los jeans jalandolos con fuerza, ahi estaba yo en tanga en la sala de mi casa, pudiendo llegar alguien.

-Asi no Diego, por favor- le dije, no me dejaba parar del sofá, me tenía acostada y con una mano en segundos se abrió y bajo un poco sus jeans, me jalo la tanga de un costado y le grite:
-No Diego!!- en lo que jalaba ya la tanga por mis tobillos, y me desesperé y lo patié, me agarro de una pierna y la separo, y se metió entre mis dos piernas mientras ya me tomaba de las manos.

No podía entrar su pene porque me movia mucho, pero en el momento que sentí esa enorme verga rosar mi vulva sentí exitación, aunque la situación no me gustaba del todo, nunca me había gustado el sexo asi, o al menos no lo sabía.
Agarró su pene con la mano y me lo metió de una embestida, fuerte, sentí que esa enorme verga me abria por dentro, solté un grito, realmente me había dolido, mi vagina es un poco estrecha y su verga estaba considerablemente grande, se asusto por mi grito pero no se movió, no me sacaba la verga de mi vagina, sentí como punzaba mi interior, pero también su pene punzaba, duro, firme, caliente, enorme... mi vagina se empezó a amoldar al tamaño, le miré con ojos de ternura, no sé porque.

Empezó a meter y sacar su verga de mi vagina, que ya sentía húmeda, y me preguntaba:
-te gusta?, te gusta como se siente?-
-si, es muy rica, pero mi amor, asi no-

-si, era lo que necesitabas, para que sepas que eres solo mia y que te puedo coger cuando yo quiera- extrañamente eso y la fuerza me exitaba, sólo gemía, me perforaba mi vagina con una fuerza cómo si aun siguiera enojado, me apretaba las tetas como cerrando sus puños, me exito la rudeza, me gustaba sentirme asi.

Me la metía y me la sacaba rápido, fuerte, sentía tan rico, quería que durara horas. Entonces se paró y me levanto de un jalón, sin soltarme del brazo sobre nuestra ropa en la alfombra se acostó, y me dijo -sientate en mi verga, quiero que aprendas que lo único que tendrás de ahora en adelante- me senté en ella y la sentía todavía más grande, me movía hacía arriba y hacía abajo, en circulos, me recargué en su pecho y volvió a tomar mis tetas con fuerza, como ya me estaba gustando. -quiero que te voltees- me dijo, quiero ver tus nalgas, quiero ver como entra mi verga en ti, pase mi otra pierna, y ya estaba yo dandole la espalda, agarré su pene y me senté en él, seguí subiendo y bajando a mi gusto, me decía que tenía unas nalgas muy ricas, que era hermosa y que era suya.

Yo estaba ya por venirme y también sentía que el estaba por explotar, pero tomandome de las nalgas me levanto de su verga y me dijo -no quiero que andes de puta- me dejo helada, me había ofendido, y me enojé, me levanté para vestirme, no tenía que decir nada, el sabía que me había molestado que me llamara asi. Se paró, me agarró de la cintura por dentrás, me recargo en un mueble y le grité:
-no vas a tenerme asi cuando quieras, sueltame!!-
-tu vas a entender que yo te voy a coger cuando quiera, con un brazo rodeo mi cintura como levantandome un poco, y la otra mano la pasó hacia enfrente y me separó los labios y me acarició el clitoris, al elevarme levemente con el brazo que me tomaba la citura sentí su pene entre mis nalgas y después me lo metió de nuevo asi, con fuerza, con rudeza, grité y me enojé, y me exité...

Me pocas y fuertes embestidas asi, pero su pene no estraba del todo, además de ser más alto que yo.

Sin sacar su verga de mi, me jalo y cargo hacia el sillón que estaba inmediatamente a lado, y me lo saco:
-ponte de perrito-
-no quiero- (bueno, ya quería, pero me gustaba el juego)
Me puso a la fuerza de perrito, agarro su pene y empezó a pasarmelo por los labios vaginales, por la vulva, sentía tan delicioso, sólo esperaba que ya me lo metiera, me desesperaba, no podía pedirselo porque yo "no quería" -te gusta?- me pregunto y yo mordiendome los labios sintiendo su rica verga sólo masturbandome- -si... cogeme- le dije bajito
-qué dijiste?, repitelo- ... -que me cojas-
-pidemelo más, pideme que te coja, que te lo meta, dime que quieres mi verga-
-cogeme por favor, metemelo ya-
y sentí de nuevo cómo de un empujón me lo metió todo, grande, caliente, rico... aferrandose a mis caderas, metiendomelo y sacandomelo ´rápidamente, se agacho hacía mí, me volvió a tomar de las tetas con la misma fuerza de antes, bajo una mano a mi clítoris y me cogió con una brutalidad como si de verdad quisiera violarme, abrirme, dejarme adolorida, su pene estaba
inchadisimo, me masajeaba y pellizcaba el clítoris, apretaba mi teta con fuerza, no aguanté más, gemí cómo loca, le grité que me encantaba que me cogiera asi, que yo era su puta, sólo suya esto lo puso a mil, y me pidió que lo repitiera, que le pidiera más

-soy tu puta, soy tu perra, hazme lo que queras, soy sólo tuya, de nadie más, está vagina es sólo para ti!!-
-y mi verga es tuya preciosa-
-dame más mi amor, cogeme, mássss...- y no aguante más, me estaba cogiendo con verdadera rudeza, las palabras que yo decía nos exitaba a los dos, me viné intensamente como no recuerdo haberme venido asi con un hombre, mis vagina se contrajo con el orgasmo, además de 'ejercitarla' para controlar los musculos, la apreté más, él sintío cómo mi vagina le apretaba la verga que no aguanto y se corrió en mis entrañas, dejandome mi vaginita inundada, adolorida, pero con una sensación que nunca olvidaré...

Esa fue nuestra primera vez, y mi novio de actitud "pasiva" me coge casi siempre asi, ese fin se semana lo hicimos en la noche de ese dia cuando me metí a su cuarto, de rápido, y al siguiente me cogió en una fiesta que lo lleve.

Este fin de semana se acaba de llegar, está dormidito, y tengo muchas cosas por contar, descubrí que me encanta que me masturben, que amo el sexo oral, anal y que lo más rico del mundo es ser penetrada por ambos lados al mismo tiempo!, pero será para la próxima...

Espero les haya gustado.

Felices cogidas!!

Les dejo mi mail, me interesa su opinión.
sexysweet84@hotmail.com

Un beso a todos, "Violeta".



Este relato es parte de SEXYCUENTOS.com
Impotencia y placer

Llegué un día a casa. Dispuesto a dar batalla. En esta ocasión no tomé la píldora del vigor que hace que se le pare con dureza y firmeza la verga que uno tiene para darle placer a la mujer que quiere uno te haga todo.

Al ser un hombre preocupado y conciente de que a la mujer los hombres solo se la cogen y no la poseen, opte por toda mi vida ser el que siempre da placer, lograr que ellas sean las del orgasmo primero y luego esperar que ellas tomen su tiempo y me den lo que a mi me gusta, el placer oral y la eyaculación en su boca o en sus pechos o en su rostro.

Desde hace 10 años que soy impotente. He sido humillado, rechazado, y hasta dejado. Pero es esa ocasión llegué listo a complacer y ser complacido.

Prepare la habitación con velas aromáticas, música suave, romántica, las luces a medio tono, las sábanas de color, una botella de champaña, una buena ducha, y listo para el encuentro.

Ella llegó arreglada, con su ropa interior transparente. Nos miramos cada uno. Mi mirada iba más allá de lo que veía, con ella la desnudaba completamente. Me acerqué a ella y empezó a jugar con su pelo, empecé a oler su rica piel. Me acerqué a sus oídos a su cuello, y empecé a besarla profundamente.

Su rostro se giró hacia mí y me plantó un beso en la boca, como una muestra de afecto y de aceptación y de agradecimiento, porque empezaba a sentirse mujer.

Le dije que se recostará y con mis manos empecé a masajear su cuerpo. Unté en ella una loción especial para que su piel se sintiera más sutil, y más fragante para sentir mi cuerpo.

Fui recorriendo su espalda. Hasta el orificio de su precioso culito que cuando entro mi dedo, gimió y no dijo más.

Empecé a masajear sus nalgas, un poco resecas, por los que unté más loción para sentirlas parte de su todo. Fui pierna por pierna, muslo por muslo, hasta llegar a los dedos, y empecé a lamerlos uno por uno.

Le pedí que se volteara boca arriba. Empecé a besarla en la frente, en toda su cara y por supuesto en sus labios ardientes que pedían más y más.

Me dirigí hacia su cuello y la besé tantas veces que ella mismo me dirigió hacia sus pechos. Sus pezones estaban a punto de reventar y uno por uno empecé a succionar. Gemía al sentir lo picoso de mi barba, una barba que me dejó crecer por uno o dos días para este tipo de ocasión.

Al tiempo mis manos se dirigen hacia el clítoris y mis dedos masajean esa parte tan sensual, tan delicada, tan hermosa de la mujer. Mis labios recorren todo su torso, sus senos, su pecho hasta bajar, pasando por el ombligo al cual también le toca lo suyo.

Después llegue al clítoris, el cual están esperándome. Mi lengua aceptó la invitación. Mientras que mis dos dedos pulgares sienten lo húmedo de su vagina. Lamía desde el clítoris hasta la entrada de su vagina la cual ya escurría de placer.

Empecé a succionar y ella pedía más y más y más y más. Sentí que temblaba y noté que empezaba a tener su primer orgasmo.

Así que aproveché y seguí lamiendo empecé a meter dedo por dedo hasta tener cuatro de ellos frotando su interior. Empecé a besar los lados de los labios de su vagina. Y ella pedía más, más, más, y más hasta que reventó con el primer orgasmo.



¡AHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAH!

Se quedó semiparalizada, me pidió que esperara un momento y luego se dirigió a mi boca y empezó a besarme apasionadamente compartiéndole sus jugos que con placer me tome de su interior.

Le pedí que se acomodara en cuatro y mi dedo pulgar entró en tu ano y mis cuatro dedos en su vagina y me pidió que fuera lento pero preciso ya que por el dolor necesitaba más lubricante. Mi lengua entró en acción y puse nuevamente la loción en mi pulgar para dilatar tu culito hermoso.



Mi otra mano le dio un masaje por la espalda y empecé a ordeñar sus senos, exprimiéndolos…



Hasta que empezó a gemir y sintió de nuevo un segundo orgasmo.



AHHHHHAHHHHHHAHHHAHAHHHHHHHHHHHAHHHHHAHHHHHHAHHHAHAHHHHHHHHHHH.



La recuesto de espalda y mi lengua empieza a besar su vagina y a tomar de sus ricos jugos, esperando que ella me dijera dame tu deliciosa verga. Pero no hace nada. La coloco para un 69 y continuó lamiendo todos los labios de su vagina, su culo, y ella sólo llega a besar la punta de mi verga, pero al no tener erección no siente ganas de estimularla.



Me pregunté por que, nunca lo sabré. Sin embargo ella toma mi cabeza y dirige rítmicamente el movimiento para succionar su vagina y de nuevo llegó a su tercer orgasmo.



AHHHHHAHHHHHHAHHHAHAHHHHHHHHHHHAHHHHHAHHHHHHAHHHAHAHHHHHHHHHHH.



Una vez que quedó satisfecha le pedí con dulzura que me hiciera sentir oralmente y que se tomara la leche acumulada por mucho tiempo. SU respuesta fue que solo se dirigió a mi verga y simplemente le dio un beso. Y me quedé así sin poder venirme en su boca, ni en sus pechos ni en su cara.



La próxima vez tomaré Viagra y esperare quien me ordeñe mi leche.



La impotencia es como tener un carro lleno de gasolina, con el motor caliente y sin la llave para echarlo andar. ¿Tienes tú la llave? Avísame a laga1954@hotmail.com para conocerte. Ya sabes de lo que soy capaz.


Este relato es parte de SEXYCUENTOS.com